Menaion annual
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En el panel central, la escena principal se desarrolla bajo un arco que acentúa su importancia. Se distingue una multitud de figuras ataviadas con ropajes ricamente decorados en tonos carmesí y dorado. La disposición es densa, casi claustrofóbica, sugiriendo una jerarquía o una congregación. La iconografía apunta a una representación celestial, quizás un juicio final o la entrada al paraíso, donde las figuras parecen ser conducidas por entidades superiores.
Los paneles laterales repiten el patrón de multitud, pero con una escala más reducida y una disposición vertical que enfatiza la altura. Cada figura parece estar individualizada, aunque se les ha concedido una iconografía similar. La repetición de rostros y vestimentas sugiere un registro sistemático, como si cada panel documentara una serie de individuos o eventos específicos.
El uso del color es notablemente restringido: predomina el rojo intenso, contrastado con el dorado y el negro. El rojo podría simbolizar la pasión, la sangre de los mártires o la divinidad. El dorado refuerza esta asociación con lo sagrado, mientras que el negro actúa como fondo neutro que permite destacar las figuras iluminadas.
La técnica pictórica parece ser propia de una tradición bizantina o influenciada por ella, caracterizada por la frontalidad de las figuras, la ausencia de perspectiva naturalista y la importancia del simbolismo sobre el realismo. El estilo es estilizado y esquemático, priorizando la transmisión de un mensaje espiritual sobre la representación fiel de la realidad.
Subtextualmente, la obra podría interpretarse como una reflexión sobre la vida después de la muerte, la recompensa a los justos y el juicio final. La multitud representa la humanidad ante Dios, mientras que las figuras centrales podrían simbolizar intercesores o guías espirituales. La repetición y la simetría sugieren un orden divino, una estructura cósmica en la que cada individuo tiene su lugar asignado. El carácter de menologio (anual) implica una conexión con el tiempo cíclico, recordándonos la sucesión de festividades religiosas y la renovación espiritual a lo largo del año.