Icon of the Mother of God Joy to all who grieve
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En la parte más alta, un grupo numeroso de figuras masculinas, ataviadas con vestimentas oscuras y rodeadas por un resplandor carmesí, parecen formar un coro celestial. Su expresión es solemne, casi extática, y sus gestos sugieren una contemplación reverente. Por encima de ellos, dos figuras centrales se destacan: una femenina, envuelta en un manto oscuro, y una masculina, con vestimentas doradas y una postura imponente. La luz que emana de estas figuras es intensa, casi cegadora, lo que acentúa su importancia dentro del esquema iconográfico.
El siguiente nivel presenta una multitud de ángeles alados, dispuestos en filas ordenadas. Sus rostros son serenos y sus alas se extienden hacia afuera, creando un efecto dinámico que sugiere movimiento ascendente. La paleta de colores aquí es más clara, con predominio del blanco y el dorado, lo que contrasta con la intensidad cromática de la sección superior.
A continuación, una escena terrenal ocupa la parte inferior de la composición. Se aprecia una multitud de personas reunidas en torno a un edificio monumental, posiblemente una iglesia o monasterio. Algunas figuras parecen estar ofreciendo ofrendas o realizando actos de veneración. A lo largo del borde inferior, se distinguen escenas más pequeñas que narran episodios diversos: una barcaza navegando sobre aguas tranquilas, individuos arrodillados en señal de súplica, y otros participando en rituales religiosos.
La iconografía es densa y repleta de significados subyacentes. La disposición jerárquica de las figuras sugiere una representación del orden cósmico, con el cielo como dominio divino y la tierra como reflejo imperfecto de esa divinidad. El uso abundante de colores intensos –el rojo, el dorado, el negro– contribuye a crear una atmósfera de solemnidad y trascendencia. La luz juega un papel fundamental en la composición, no solo para resaltar las figuras centrales, sino también para simbolizar la presencia divina y la iluminación espiritual.
La multitud de personajes y escenas narrativas sugiere una visión universal del cristianismo, abarcando tanto el ámbito celestial como el terrenal. El edificio monumental en la parte inferior podría representar la Iglesia como institución, un lugar de encuentro entre lo divino y lo humano. La barcaza navegando sobre las aguas puede aludir al bautismo o a la vida espiritual como un viaje hacia la salvación. En general, la pintura transmite una sensación de esperanza, consuelo y redención, invitando al espectador a contemplar los misterios de la fe.