Fiery ascent of Elijah with life
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El esquema cromático es dominado por tonos cálidos: rojos intensos, ocres, dorados y amarillos, que evocan un ambiente de solemnidad y trascendencia. El uso del dorado, especialmente en los halos de las figuras y en algunos elementos arquitectónicos, acentúa su carácter sagrado y divino. La paleta es rica pero controlada, evitando contrastes bruscos para mantener la atmósfera contemplativa propia de la iconografía religiosa.
En el centro de la composición destaca una escena particularmente dramática: un hombre envuelto en llamas ascendentes hacia el cielo. El fuego, representado con pinceladas vigorosas y colores vibrantes, simboliza tanto la muerte como la ascensión al reino celestial. La figura parece ser transportada por una fuerza sobrenatural, mientras que los observadores, representados en escenas circundantes, muestran expresiones de asombro y reverencia.
Las escenas adyacentes narran, presumiblemente, eventos previos a este momento central. Se observa la interacción entre figuras vestidas con ropajes elaborados, algunas sosteniendo objetos rituales o libros. Los rostros son serios y expresivos, transmitiendo una mezcla de dolor, compasión y fe. La iconografía es estilizada; las figuras no buscan el realismo anatómico sino la representación idealizada de personajes bíblicos.
La composición en sí misma sugiere un orden cósmico y divino. El formato rectangular, con sus divisiones internas, crea una sensación de estructura y equilibrio. El marco oscuro que rodea la escena refuerza su carácter sagrado y lo aísla del mundo exterior.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la fe, el sacrificio, la muerte y la vida eterna. La ascensión en llamas puede interpretarse como una metáfora de la transformación espiritual y la liberación del alma. La presencia constante de figuras que observan y participan en los eventos sugiere la importancia de la comunidad religiosa y la transmisión de la fe a través de las generaciones. El detalle de las inscripciones jerárquicas, aunque difíciles de descifrar completamente, refuerza la idea de una narrativa teológica compleja y profundamente arraigada en la tradición.