Dionysius (c.1440-1502) -- Crucifixion
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En la parte inferior, se agrupa un conjunto de figuras humanas, dispuestas a ambos lados de la cruz. A la izquierda, dos mujeres, presumiblemente la Virgen María y otra figura femenina, muestran signos de dolor y consternación. Sus gestos, inclinaciones del cuerpo y expresiones faciales transmiten una profunda tristeza y desolación. A la derecha, un hombre vestido con ropajes que sugieren una posición de autoridad – posiblemente un soldado o funcionario romano – observa la escena con una expresión más contenida, aunque no exenta de cierta solemnidad. Un segundo personaje, ataviado con túnicas fluidas, se inclina hacia el crucifijo en un gesto de duelo y respeto.
Sobre la cruz, cuatro ángeles, representados con alas extendidas y colores vibrantes (rojo y azul), parecen flotar en el espacio dorado. Su presencia introduce una dimensión espiritual a la escena, sugiriendo la intervención divina y la trascendencia del sufrimiento humano. La paleta de colores es deliberadamente limitada: predominan los tonos dorados, ocres, rojos y azules, contribuyendo a crear una atmósfera de solemnidad y misticismo.
El autor ha empleado una perspectiva frontal y bidimensional característica del arte bizantino, que enfatiza la naturaleza simbólica y espiritual de la escena por encima de la representación realista. La ausencia de profundidad espacial y la simplificación de las formas refuerzan esta impresión. La composición, aunque aparentemente sencilla, está cuidadosamente estructurada para dirigir la mirada del espectador hacia el centro de la imagen: el cuerpo del hombre crucificado.
Subyace en esta obra una reflexión sobre el sacrificio, la redención y la fe. La serenidad del personaje central, contrastada con el dolor de las figuras que le rodean, invita a considerar la naturaleza trascendente del sufrimiento y su posible significado espiritual. La presencia de los ángeles refuerza la idea de una intervención divina en los acontecimientos terrenales, ofreciendo una promesa de esperanza y salvación más allá de la muerte. La composición, en su conjunto, busca evocar un sentimiento de piedad y contemplación religiosa.