Triptych Feasts - Epiphany, Entry of the Lord into Jerusalem and Transfiguration of the Lord
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En el panel izquierdo, se representa un evento acuático. El personaje principal, desnudo y con la piel clara, está sumergido en agua, mientras una figura vestida de verde lo bautiza. Alrededor, un grupo de personas observa la escena, algunos con expresiones de asombro y otros con gestos más reservados. La vegetación exuberante que rodea el evento sugiere un lugar apartado y sagrado. Se percibe una tensión entre la pureza del agua y la vulnerabilidad del personaje principal.
El panel central presenta una entrada triunfal. El personaje principal, montado sobre un animal blanco, avanza por lo que parece ser una ciudad amurallada. La multitud que le acompaña es variada: algunos agitan ramas de olivo en señal de bienvenida, otros observan con curiosidad y respeto. La arquitectura del fondo, con sus arcos y torres, sugiere un contexto urbano importante. El uso de la luz resalta al personaje principal, enfatizando su estatus y el carácter festivo del momento.
Finalmente, el panel derecho muestra una escena montañosa, envuelta en una neblina dorada. El personaje central se eleva sobre un terreno elevado, rodeado por figuras que parecen prostrarse ante él. La luz intensa que emana de la figura principal crea un efecto casi divino. Se intuye una atmósfera de revelación y trascendencia, donde lo terrenal se funde con lo celestial.
Subtextualmente, el tríptico parece explorar temas de humildad, sacrificio y divinidad. El bautismo simboliza la purificación y el inicio de una nueva vida; la entrada triunfal, la aceptación del pueblo; y la transfiguración, la manifestación de un poder superior. La repetición de figuras con halos dorados refuerza la idea de santidad y conexión divina. La disposición de los paneles sugiere una progresión narrativa, desde el origen hasta la culminación espiritual. El uso constante de colores cálidos y la composición densa contribuyen a crear una experiencia visual intensa y emotiva, invitando al espectador a contemplar la profundidad del relato.