"Doctrina 77" de Ivan Okhlobystin, resumen
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El manifiesto filosófico "Doctrina 77" se publicó en 2011 en el Gran Estadio Deportivo Luzhnikí. Esta obra es un intento directo de formular una idea nacional para Rusia. La singularidad de este texto reside en su magnitud y ambición: está escrito como un llamamiento directo a la nación, llamando a la construcción de un imperio basado en los valores ortodoxos tradicionales y una fuerte autoidentificación.
Introducción y prerrequisitos
Al comienzo de su discurso, el autor proclama solemnemente el inicio de una nueva era en la historia de la patria. Okhlobystin señala que expresa el pensamiento de un ruso dispuesto a luchar por el futuro de sus hijos, libre del derrotismo. Rinde homenaje a sus predecesores en la búsqueda de una idea nacional. Menciona el "Proyecto Sergiev" de Vitaly Averyanov, así como las obras filosóficas de Sevastyanov, Kholmogorov, Savelyev, Pyotr Gritsko y Alimova. El discurso en el estadio más grande del país se presenta como una oportunidad única para declarar abiertamente la necesidad de revivir los ideales. El autor llama a los oyentes a no tener miedo de convertirse en portadores de la verdad, incluso ante los reproches y la persecución de personas indiferentes.
Concepto de Imperio
El primer capítulo presenta el concepto central de "Imperium". Se trata de una forma de pensar específica, conceptualizada en términos milenarios y libre de restricciones sociales. Su objetivo es construir un imperio como única forma posible de gobierno para Rusia. Okhlobystin argumenta que el pueblo ruso es responsable del mundo entero. La tarea de la nación es evitar que el veneno del consumo global destruya su paz interior. El autor elogia al público por su valentía al acudir al estadio en busca de ideas, no de entretenimiento, considerándolo una manifestación de verdadera libertad. Se presta gran atención a la educación de los niños. El autor recomienda leerles las Sagradas Escrituras y los cuentos de hadas adecuados. Estos cuentos deben inculcar la imagen de un sueño compartido de imperio, donde el padre, en una familia completa, sirve como prototipo de un emperador justo.
Otros ensayos venideros
El segundo capítulo enfatiza la singularidad del camino ruso. Okhlobystin cita al profeta Jeremías y llama a la gente a mantener un sentido de la realidad. La sociedad rusa se describe como una sociedad de "otros", que no encajan en los estándares globales. El autor expresa su deseo de promover el surgimiento de auténticas escuelas rusas para fomentar precisamente este tipo de sociedad. Cita evidencia histórica de San Jorge de Ámsterdam sobre la percepción de Rusia como un pueblo aterrador. Sin embargo, esta misma alteridad debe convertirse en una fuente de fortaleza. Rusia está llamada a asimilar orgánicamente los avances tecnológicos de Occidente y las artes marciales de Oriente. El autor predice un conflicto inevitable con el mundo entero y una batalla final. La desaparición de la nación se ve como una prueba histórica planificada, advertida por los santos, que requiere superar el pecado de la desesperación.
El problema de la autoconciencia nacional
El tercer capítulo está dedicado a la cuestión nacional. Okhlobystin defiende la necesidad de restablecer el contacto con otros pueblos. El objetivo principal es establecer la autoidentificación rusa mediante símbolos sencillos como cintas y estrellas. Describe la incapacidad actual de la nación para hacer valer sus reivindicaciones debido a la falta de unidad sistémica. El autor espera, con su ejemplo personal, motivar a sus compatriotas rusos a debatir sus propios problemas. Cree que el Imperio ruso resurgirá del abismo del olvido como un gigante ancestral. La cuestión nacional se proclama la prioridad política más importante. El título del manifiesto se explica por la lógica del Imperio: el cerebro humano puede absorber eficazmente información compleja durante exactamente 77 minutos.
patriotismo nacional aristocrático
El cuarto capítulo formula el credo político del autor: "patriotismo nacional aristocrático". La aristocracia se entiende aquí como honor y disposición a luchar hasta la muerte en la vanguardia de una carga de sables. Esto contrasta marcadamente con el ocioso consumo de champán de Baden-Baden. Okhlobystin critica la situación actual del país, señalando la ausencia de una élite nacional. Los recursos se distribuyen de forma injusta, a diferencia de Kuwait. En lugar de invertir en el ejército y la sanidad, se compran equipos de fútbol para crear la ilusión de prosperidad en las aldeas de Kostromá. Enfatiza la necesidad de una rápida labor organizativa por parte del movimiento patriótico nacional para salvar a una Rusia debilitada y acercar el imperio.
El corazón de la doctrina
El quinto capítulo sirve como la significativa conclusión del texto. Respondiendo a la petición de un lector, el autor aborda el tema del amor. Se argumenta que ninguna filosofía, sabiduría o gran imperio tiene valor sin amor. Okhlobystin pinta un futuro donde las contradicciones impuestas a los eslavos han sido superadas, el mundo salvado de la destrucción, el espacio conquistado y un emperador elegido. Pero todas estas grandes victorias en las afueras de la galaxia carecerán de sentido si la gente no aprende a amar. El amor se considera el único sentido de la vida. Sin él, el universo arrasará con la humanidad, como el viento barre el polvo de las ruinas de un templo abandonado.
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