"La pajita más larga" de Grigory Kanovich y Saulius Shaltenis, resumen
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La novela corta cinematográfica de Grigory Kanovich y Saulius Šaltenis se creó a principios de la década de 1980. La obra sumerge al lector en la dura realidad de los primeros años de la posguerra en Letonia. Los autores transmiten una atmósfera de sospecha generalizada y decisiones difíciles en el contexto de un mundo devastado. La obra obtuvo un amplio reconocimiento gracias a su exitosa adaptación cinematográfica. En 1982, la directora Dzidra Ritenberga realizó una película homónima en los Estudios de Cine de Riga.
Eventos de la Nochebuena
La acción comienza en la Nochebuena de 1943. Un hombre encorvado corre por las estrechas calles nevadas de un pueblo costero de Letonia. Es el estudiante Jurijs Vilks. Aprieta el estuche de su violonchelo con fuerza contra el pecho. De repente, el asa se rompe. Jurij se esconde en un callejón, intentando recuperar el aliento. La ciudad a su alrededor brilla con escarcha blanca, pero el silencio se rompe con el sonido de disparos y el tintineo de cristales rotos.
Dentro del maletín se esconde una niña muerta, Judita. Yuri intentó desesperadamente salvarla de la masacre, pero las balas la alcanzaron. El joven corre hacia el río a través de la nieve intacta. De repente, nota gotas de sangre carmesí sobre la manta blanca. En ese momento, un soldado desconocido se le acerca. El soldado, amablemente, mete el dedo en la sangre y comienza a limpiar las manchas rojas con una ramita. El soldado explica que es sorabo de nacionalidad. Se llama Wilhelm Lewicki; en la vida civil, era fabricante de muñecas.
Sorb ayuda a Yuri a cavar una tumba poco profunda en la tierra helada. Uno excava con una bayoneta, el otro con las manos. Los hombres envuelven el cuerpo de la niña en el abrigo de soldado de Wilhelm y lo bajan al hoyo. Sorb reza. Tras el duro trabajo, Yuri lleva al soldado de vuelta a su apartamento.
Allí los recibe el padre de Yuri, Edward Wilkes. El anciano es experto en derecho romano. En honor a la festividad, un mantel blanco y reluciente yace sobre la mesa, con paja escondida debajo. El padre sugiere que saquen pajitas del destino de debajo del mantel. Esta es una vieja costumbre de su esposa, Birutė. Un borracho Wilhelm se niega a tentar al destino y se marcha a toda prisa.
La realidad de la posguerra y una misión peligrosa
Pasan cuatro años. La guerra ha terminado, pero la vida en tiempos de paz está llena de ansiedad. Yuri Vilks regresa a su tierra natal con una peligrosa misión. Se hace pasar por emisario de la Sra. Murskaya. Antes de huir al extranjero, la mujer escondió las joyas de la familia y listas de confidentes. El joven busca con insistencia a un hombre apodado "Zorro". Primero, contacta con el librero Mursky. El hombre, asustado, jura no haber ocultado nada. Llora y dirige a Yuri hacia otras personas en la calle Stolyarnaya.
Pronto, Yuri entra en contacto con una organización clandestina armada. El grupo está liderado por el extremadamente cauteloso y cruel Francisk. La banda del bosque está compuesta por Ants, Philip, Veronica, Zabella y Kazimir. Los miembros de la banda clandestina se esconden en los bosques, viven con miedo constante y realizan incursiones. Yuri se esfuerza por ganarse su confianza. Asiste a procesiones fúnebres y ve un coche fúnebre destartalado tirado por una yegua con un potro corriendo a su lado. La cruda realidad pesa profundamente en la psique del joven.
Duelo psicológico con Francis
Francis no confía en nadie. Empieza a sospechar que Yuri le engaña. El líder realiza una brutal prueba psicológica. Los combatientes clandestinos capturan al joven. Lo desnudan y lo llevan ante el anciano Edward Wilkes para un enfrentamiento. Una luz brillante ciega al padre. Francis, cínicamente, le sugiere al anciano que se despida de su hijo.
Edward Wilkes evalúa la situación de inmediato. El anciano mira a su alrededor con disgusto. Declara que no tiene el honor de conocer a estas personas. Mirando a su hijo desnudo, Edward Wilkes dice con firmeza: «A mi hijo Yuri le dispararon los nazis hace cuatro años». El anciano añade que su verdadero hijo jamás se habría encontrado en una compañía tan dudosa. Esta negación a sangre fría salva la vida de Yuri.
El regreso de Sorb y el final de la historia.
Tiempo después, la misión de Yuri se completa. Llega otra Navidad. Un mendigo tuerto llama a la puerta del apartamento de los Wilkes. Es Wilhelm Lewicki, un exsoldado sorbio. Trae un regalo de Navidad: una muñeca mecánica que pone los ojos en blanco y ronronea como un gato. Edward Wilkes reconoce de inmediato al hombre con cuyo abrigo su hijo enterró una vez a una niña asesinada.
Un anciano invita a un vagabundo a la mesa. Tres hombres — Edward, su hijo canoso Yuri y un ex mendigo — permanecen sentados en silencio. Siguiendo una vieja tradición familiar, el padre se ofrece a sacar pajitas de debajo del mantel. El invitado saca primero. El exsoldado ríe y muestra su pajita corta. Los hombres sonríen, comparando sus pajitas. Edward Wilkes esconde las manos tras la espalda. El anciano abre los ojos de par en par y una lágrima le resbala por la mejilla. No puede enjugarla porque sostiene su pajita injustamente larga.
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