"De la historia del cine" de Margarita Shmarina, resumen
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La obra de Margarita Shmarina y Andrei Tikhomirov ofrece un panorama histórico y técnico de la formación y el desarrollo del cine como forma de arte e industria. Basándose en datos enciclopédicos de mediados del siglo XX y crónicas históricas contemporáneas, el texto abarca el período desde los primeros experimentos con imágenes en movimiento a finales del siglo XIX hasta el apogeo de la industria cinematográfica soviética en los años de preguerra. Películas descritas en el libro, como "El acorazado Potemkin" y "Chapayev", son reconocidas obras maestras del arte mundial, aclamadas repetidamente por la crítica y el público de todo el mundo.
Antecedentes técnicos e invención de la cámara de cine
El cine, cuyo nombre deriva de las palabras griegas que significan movimiento y grabación, surgió no como un único descubrimiento, sino como resultado de la síntesis de varias tecnologías. Los procesos clave que hicieron posible el cine fueron la cronofotografía, que permite registrar las fases del movimiento, la proyección de imágenes sobre una superficie plana y el mecanismo para el movimiento intermitente de la película. En las décadas de 1880 y 1890, ingenieros de diversos países trabajaron simultáneamente en la creación de dispositivos similares. Entre ellos destacan la "pistola fotográfica" del fisiólogo francés Étienne-Jules Marey, el "kinetógrafo" de Thomas Edison y los desarrollos de inventores rusos como V. A. Dubuc e I. Yanovsky.
Un hito crucial fue el desarrollo de la película flexible fotosensible. El cineasta ruso I. V. Boldyrev propuso una versión no inflamable, y el estadounidense George Eastman, una película de celuloide inflamable. Simultáneamente, se perfeccionaron los sistemas de proyección, desde el "taquiscopio" de Anschütz hasta el "teatro óptico" de Émile Reynaud. El mecánico ruso I. A. Timchenko realizó una contribución especial al desarrollar el mecanismo intermitente tipo "caracol", necesario para el movimiento intermitente de los fotogramas.
Aunque la cinematografía tuvo muchos predecesores, como el "panóptico" de Latham y la "cronofotografía" de Demeny, la historia atribuye a los hermanos Lumière, en Francia, la creación de un dispositivo que combinaba todos los elementos necesarios. Dispositivos similares aparecieron casi simultáneamente en Alemania (Skladanovsky), Inglaterra (Pole) y Rusia (Samarsky, Akimov).
Los primeros pasos del cine mundial
La historia pública del cine comenzó con las proyecciones de pago. Max Skladanovsky presentó su invento en Berlín en noviembre de 1895, pero fue la proyección de los hermanos Lumière en París el 28 de diciembre de 1895 la que se considera el momento decisivo de la nueva era. Sus emisarios difundieron rápidamente el "cinemagraph" por todo el mundo. El sello distintivo del cine temprano fue la película "Llegada de un tren a la estación de La Ciotat". Con menos de un minuto de duración, que mostraba un tren parando y pasajeros, dio origen a la llamada "película de vagabundos", que directores de todo el mundo copiaron en sus propias estaciones.
Sin embargo, técnicamente, se considera que la primera película es "Escenas en el jardín de Roundhay" de Louis Le Prince, filmada en película de papel antes del triunfo de Lumière. La escena dura solo 1,66 segundos y captura una salida familiar.
Los avances tecnológicos nunca se detuvieron. Ya en los albores de la era cinematográfica se intentó grabar sonido: Edison y Dixon crearon el kinetofonógrafo, y Léon Gaumont intentó sincronizar el aparato de Lumière con un fonógrafo. Durante mucho tiempo, estos experimentos fracasaron debido a la mala sincronización y la baja calidad del sonido. Solo la competencia de la radio obligó a la industria a acelerar la adopción del sonido.
La búsqueda del color era constante. Los Lumière coloreaban los fotogramas a mano, pero la primera película en color verdadero hallada en los archivos fue "Viaje a la Luna" (1901-1902) de Georges Méliès. Méliès utilizó tres superposiciones de película (azul, rojo y verde). Más tarde, en 1912, Herbert Calamus fundó la compañía Technicolor, que estrenó su primera película en 1917 y alcanzó el éxito en 1922 con "Víctimas del Mar", utilizando una paleta de cuatro colores. Se considera que el nacimiento oficial del cine en color fue en 1935, con el estreno de "Becky Sharp" de Rouben Mamoulian.
El cine en la Rusia prerrevolucionaria
En el Imperio ruso, a pesar de la presencia de inventores talentosos, la producción cinematográfica nacional comenzó tardíamente debido a la débil base técnica y económica. La primera filmación nacional tuvo lugar en 1896 y fue un documental: el fotógrafo de Járkov, A. K. Fedetsky, y el moscovita V. A. Sashin capturaron acontecimientos locales. Un momento histórico clave fue la coronación de Nicolás II, filmada por el director de fotografía de Lumière, Camille Cerf (o, según otras fuentes, Francis Doublier). Este evento marcó el inicio del género de la «crónica zarista».
El primer largometraje fue "Los piratas de las tierras bajas" ("Stenka Razin"), estrenado por el estudio de Alexander Drankov en 1908. En los años siguientes, los cines rusos se llenaron de adaptaciones de clásicos y películas históricas, aunque su calidad a menudo se vio afectada por la producción nacional y la dependencia de materiales importados. La censura limitó la temática, favoreciendo los melodramas y las películas de aventuras.
Sin embargo, para la década de 1910, el cine ruso ya había adquirido su identidad. La producción cinematográfica alcanzó su máximo auge durante la Primera Guerra Mundial, alcanzando las 500 películas en 1916. Los dramas policiales sobre "Sonka, la Mano de Oro" y las tragedias psicológicas que exploraban la desigualdad social eran populares. Directores destacados de la época — Yakov Protazanov, Vladimir Gardin y Yevgeny Bauer — crearon obras de gran relevancia artística como "La dama de picas" y "El nido de la nobleza", inspiradas en las tradiciones del teatro y la literatura rusos.
La película de Goncharov y Khanzhonkov de 1911, "La defensa de Sebastopol", merece una mención especial. Fue el primer largometraje ruso (una hora y 40 minutos) y una reconstrucción de los acontecimientos de la Guerra de Crimea. En el rodaje participaron tropas reales y veteranos de guerra, y las escenas de batalla se rodaron por primera vez utilizando panorámicas y ángulos de cámara cambiantes.
El desarrollo del cine soviético
Tras la Revolución de Octubre, el cine experimentó cambios radicales. En agosto de 1919, la industria cinematográfica fue nacionalizada y transferida al Comisariado del Pueblo de Educación. Vladimir Lenin definió el cine como el arte más importante, destacando su papel en la educación de las masas. Ese mismo año, se inauguró en Moscú la Escuela Estatal de Cinematografía (la futura VGIK), fundada por Gardin y Kuleshov.
Durante la Guerra Civil, predominaron los noticieros y las películas de propaganda (cortometrajes sobre temas políticos de actualidad). Se utilizaron trenes de propaganda y barcos de vapor equipados con proyecciones cinematográficas para difundir las ideas de la revolución. Un ejemplo de este tipo de trabajo es el tren de propaganda en la región de Oremburgo, donde se combinaban proyecciones de películas con mítines y distribución de literatura.
Con la transición a la paz, la red cinematográfica comenzó a reconstruirse y se establecieron estudios nacionales en las repúblicas (Ucrania, Georgia y Armenia). En 1923, se estrenó la película de aventuras "Diablos Rojos", que cobró una inmensa popularidad. El estudio experimental de Lev Kuleshov se convirtió en un caldo de cultivo para el nuevo cine, dando origen a maestros como Pudovkin y Barnet.
A mediados de la década de 1920 surgieron obras maestras de talla mundial. Sergei Eisenstein, en su película "Huelga" (1925), y posteriormente en la legendaria "El acorazado Potemkin", demostró técnicas de montaje innovadoras y el uso de héroes de masas. "Potemkin", con su patetismo revolucionario y su fuerza visual, se convirtió en un referente del cine político. Simultáneamente, Vsevolod Pudovkin adaptó "Madre" (1926) y "El fin de San Petersburgo" (1927) de Gorki, reflejando acontecimientos históricos a través de la vida de individuos.
A finales de la década, el cine soviético había alcanzado un éxito no solo artístico, sino también económico: la recaudación de taquilla de las películas nacionales superó a la de las extranjeras, y las exportaciones cinematográficas llegaron a más de 50 países. La paleta de géneros se expandió: desde dramas históricos revolucionarios («La caída de la dinastía Romanov» de Esfiry Shub) hasta comedias nacionales («Don Diego y Pelageya» de Protazanov) y documentales sobre la construcción de una nueva vida («Turksib»).
La era del sonido y el realismo socialista
Con la llegada de la década de 1930, el cine soviético entró en la era del sonido. Esto exigió un replanteamiento de los medios artísticos: la palabra se convirtió en la herramienta más importante para revelar la psicología del personaje, y la música y la canción se convirtieron en parte integral de la dramaturgia. Compositores de la talla de Shostakóvich, Prokófiev y Dunaevski comenzaron a trabajar activamente para el cine.
La cumbre del cine de la década de 1930 fue la película "Chapayev" (1934) de los hermanos Vasilyev. La película combinaba la magnitud épica de la guerra civil con la profunda humanidad de sus personajes. La interpretación de Boris Babochkin como Chapayev se convirtió en un icono, y la película misma obtuvo reconocimiento nacional.
El tema histórico-revolucionario se desarrolló en la trilogía Maxim de los directores Kozintsev y Trauberg, así como en las películas de Mijaíl Romm sobre Lenin ("Lenin en Octubre", "Lenin en 1918"). Estas obras moldearon la mitología de la revolución, creando imágenes monumentales y a la vez vívidas de líderes y luchadores comunes por la felicidad del pueblo.
La comedia musical ocupó un lugar especial. Grigory Alexandrov, en colaboración con el compositor Dunaevsky y la actriz Lyubov Orlova, creó el género de la alegre comedia soviética (Jolly Fellows, Volga-Volga y The Bright Path). Ivan Pyryev, por su parte, se centró en poetizar el trabajo agrícola colectivo (Tractor Drivers, The Pig-Herder and the Shepherd), presentando una imagen idealizada pero inspiradora de la nueva aldea.
Antes de la guerra, se estrenaron películas históricas de gran formato, destinadas a fomentar el espíritu patriótico: "Pedro el Grande" (dirigida por Petrov), "Alejandro Nevsky" (dirigida por Eisenstein) y "Suvorov" (dirigida por Pudovkin). Las actuaciones de Nikolai Cherkasov, Nikolai Simonov y Mikhail Zharov en estas películas se convirtieron en clásicos de la interpretación soviética.
A finales de la década de 1930, la URSS contaba con una industria cinematográfica robusta y tecnológicamente independiente. El número de unidades de proyección había aumentado exponencialmente, las tiradas de películas se contaban por miles y la audiencia anual alcanzaba los mil millones de espectadores. La industria nacional abastecía a los estudios con equipo y película, y las técnicas de filmación en color se dominaban con éxito.
Las películas antiguas son un legado artístico que atesoran un gran valor y la experiencia de generaciones. No debemos olvidar que el progreso cinematográfico solo fue posible tras los primeros y complejos descubrimientos.
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