Un resumen de "La Casa del Sol Naciente" de Ivan Okhlobystin
Traductor traducir
La novela corta de Ivan Okhlobystin, escrita a finales de los 90 y publicada en 2007, sumerge al lector en el ambiente sociocultural de los hippies soviéticos de los 70. Una característica notable del texto es su precisión autobiográfica: el autor captura meticulosamente la vida cotidiana de un joven rebelde que buscaba la libertad absoluta a pesar de las estrictas regulaciones estatales. En 2010, la novela fue adaptada con éxito al cine por el director Garik Sukachev bajo el título "La Casa del Sol". La película fue aclamada por el público, recibió numerosos premios, incluido el Premio Lobo de Estepa, y consolidó la estética del inconformismo ruso en la conciencia pública.
La historia gira en torno a Sasha, apodada cariñosamente "Princesa" por sus amigos. Creció en una familia adinerada perteneciente a la nomenclatura. Su padre, Vladlen Aleksandrovich, goza de un alto estatus, y su madre, Elizaveta Anatolyevna, mantiene un hogar estricto. La vida de Sasha cambia drásticamente tras conocer a un líder informal apodado "Sol". Este joven carismático le presenta una visión diferente del mundo, alejada de los clichés ideológicos y del estilo de vida soviético. Sasha se encariña con este nuevo conocido y su círculo.
Pronto, Sun llega a visitar a Sasha. Los padres de la joven están sentados tranquilamente en la habitación contigua de su amplio apartamento. Vladlen Alexandrovich está nervioso. Tumbado en la amplia cama de roble, le da un codazo a su esposa en el costado y expresa su indignación por la presencia del joven desconocido. El padre se preocupa por la seguridad del coche y del apartamento, temiendo las impredecibles travesuras del invitado. Elizaveta Anatolyevna mantiene la compostura. Con voz tranquila, le pide a su marido que se quede quieto, argumentando que es mejor que los jóvenes se besen en casa, no en una entrada oscura. Sun, mientras tanto, se comporta con sumo tacto. Una vez en la habitación de Sasha, observa con interés los cuadros de las paredes. Cuando Sasha le rodea el cuello con los brazos, él le pregunta en voz baja si debe abrir las cortinas. Cuando ella se niega, el joven accede y besa suavemente a Sasha en la mejilla.
El Sol posee una mente independiente e ignora las jerarquías sociales. Mientras visita un restaurante, observa a una pareja de estudiantes tristes y enamorados. El joven les indica que se sienten en su mesa y les promete darles la sorpresa de su vida. Expresa una reflexión filosófica sobre cómo no todo lo que reluce es oro, y luego se marcha tranquilamente, dejando a los estudiantes atónitos. Cerca de la puerta, el Sol se encuentra con el portero. Se dirige al hombre corpulento con el porte de un viudo, llamándolo Kuzmich, y con indiferencia le exige el cambio de veinticinco rublos. El portero abre la puerta mecánicamente, lo corrige diciendo que se llama Vitalich y niega con la cabeza. Este breve diálogo ilustra vívidamente la libertad del héroe respecto de las convenciones cotidianas.
El enfoque geográfico de la narrativa se centra entonces en el mar. Sasha viaja en secreto al sur con un grupo de hippies. Este variopinto grupo incluye a la fiel Gerda, el flacucho melómano Skeleton, el enérgico Maloy, el chileno Juan y el talentoso coreano. Los chicos se topan con la realidad local: un día, dejan a un soldado desmovilizado, descontento y con trenzas, sobre las piedras, quien los observa con expresión aturdida.
La joven pareja alquila una vivienda a una mujer local, Baba Olya. En el patio, los recibe el fuerte ladrido de su perro guardián, Pacific. El esqueleto comenta con ironía que el perro sigue sin quererlos, sugiriendo que las leyes fundamentales del universo permanecen inalteradas.
En la costa, Sasha se ve obligada a adaptarse al comportamiento distante de Sun. El joven la deja sola con frecuencia y desaparece con rumbo desconocido. Le encarga a Gerda que cuide de Sasha mientras él se va de viaje de negocios. Sasha suspira resignada y acepta estas reglas de comunicación. Un día, al despertarse a la hora de comer, se lava la cara en un lavabo de hojalata. Skeleton se asoma por detrás de la puerta de la terraza. Le hace señas a Sasha para que se acerque, le muestra con entusiasmo la colorida funda del nuevo disco de Pink Floyd y la invita a escuchar la rara grabación. Sasha pasa tiempo con sus nuevos amigos, compartiendo sus ideas de espíritu libre.
El desenlace de la trama se centra en la decisión radical del protagonista. El Sol se sitúa frente a su refugio improvisado, colocando una bombona de combustible en el suelo. El joven enciende un cigarrillo y, con calma, arroja la cerilla encendida por encima del umbral. Una llama brillante estalla al instante en el interior. El Sol observa el fuego en silencio un instante, luego se cuelga la mochila al hombro y se marcha para siempre.
Mientras tanto, Sasha y sus amigas se van a casa. Sasha sube al tren, entra en su compartimento y se sienta junto a la ventana. Frente a ella se sienta Maloy, sudoroso pero contento, que acaba de cargar sus pesadas maletas en el vestíbulo. El vagón se balancea y las vastas extensiones del sur comienzan a vislumbrarse por la ventana. Pronto todo el grupo está reunido en el compartimento de Sasha: Gerda, Skeleton, Juan y el coreano. Con el consentimiento tácito de todos, Gerda coloca una botella de oporto en la mesa. Juan abre la botella, se la da a Sasha y le pide que beba un sorbo.
El tren acelera. Sasha observa con tensión cómo se acerca la cabina del tren. Un hombre está sentado en la puerta; su silueta es una réplica perfecta del Sol. Al acercarse, Sasha se da cuenta, asombrada, de que realmente es él. Por un instante, sus miradas se cruzan. La chica asiente levemente y el Sol le sonríe radiante.
La música suena dentro del compartimento y los chicos comprenden el significado de la vieja canción. Se dan cuenta de que las personas libres buscaron la felicidad durante mucho tiempo hasta que comprendieron que la libertad misma es su meta final. La niña pasea nerviosa por el vagón, preguntando dónde está el sol. Maloy tranquiliza a Sasha. Con seguridad, le declara que si el sol promete aparecer, sin duda lo verá.
Sasha señala el humo negro que se eleva sobre los tejados y menciona un incendio. Maloy mira con indiferencia a lo lejos y comenta con pragmatismo que es la caldera local la que humea.
Juan repite su brindis. Sasha, obediente, toma un pequeño sorbo y le entrega la botella a Esqueleto. Gerda vuelve a preguntar por el paradero del Sol. Sasha se queda momentáneamente desconcertado, como si despertara de sus pensamientos, luego vuelve a tomar la botella y, con alegría, ofrece un brindis en honor al Sol y su casa incendiada.
No se puede comentar Por qué?