"Que la Pitia ya no profetiza en verso" de Plutarco - resumen
Traductor traducir
Este diálogo, parte del ciclo Moralia, fue compuesto a principios del siglo II d. C. El aspecto más significativo de la obra es su intento de explicar racionalmente el declive de la forma poética de las profecías délficas, combinando una profunda religiosidad con un análisis filosófico de la naturaleza de la inspiración y los cambios históricos en el mundo helénico.
Una conversación sobre el bronce corintio
La conversación comienza con Basilocles reprochando a Filino la larga espera. Filino explica el retraso diciendo que acompañar a su invitado, Diogeniano, había provocado numerosas discusiones en el camino. Diogeniano demostró no solo ser un oyente atento, sino también un ávido de conocimiento, capaz de mantener una conversación tranquila y amistosa. El recorrido por los lugares de interés de Delfos comenzó con una conversación sobre la calidad del bronce.
El invitado se sorprendió por el color de la pátina de las estatuas de los navarcos: no parecía óxido, sino un azul marino claro. Diogeniano sugirió la presencia de una composición especial perdida por los antiguos maestros. En respuesta, Teón relató la leyenda popular de la creación accidental del bronce corintio durante un incendio donde se mezclaron oro, plata y cobre, pero inmediatamente la descartó como ficción.
La asamblea abordó las causas físicas del fenómeno. Teón, citando a Aristóteles, propuso una teoría sobre la interacción del bronce con el aire y los líquidos. El aceite, debido a su densidad, fija la pátina, mientras que otros líquidos la dispersan. El aire délfico, sutil y cáustico, penetra en el bronce y extrae su pátina terrosa, que persiste en la superficie debido a la densidad de la atmósfera, creando un efecto floreciente y brillante.
Crítica de los Versos Divinos
El recorrido por los monumentos se vio interrumpido por un debate literario. Cuando los guías presentaron un oráculo poético, Diógenes expresó su desconcierto ante la calidad de los versos. Le pareció extraño que el dios, patrón de las Musas y la música, pronunciara profecías inferiores en habilidad a las de Hesíodo y Homero, permitiendo errores métricos y semánticos. El poeta Serapión intentó defender la reliquia, declarando que los versos del dios debían considerarse la norma, y la poesía humana, un idioma corrupto.
El matemático y epicúreo Boethus intervino en el debate. Citó el ejemplo del artista Pauson, quien pintó un caballo corriendo en lugar de rodando, pero corrigió la situación simplemente invirtiendo la pintura. Boethus señaló que la mala poesía es más probable que indique que no fue compuesta por un dios. Si las profecías son técnicamente imperfectas, la responsabilidad de la forma no recae en la deidad.
Serapión replicó, argumentando que la gente estaba acostumbrada a las palabras dulces, mientras que la verdad solía ser dura y sin adornos. Comparó a la Pitia con la Sibila, cuyas palabras «sin perfume» resonaron durante milenios gracias al poder divino, a diferencia de las canciones afeminadas de las poetisas de moda.
La naturaleza de la inspiración y las señales
Teón propuso un compromiso. Dios solo proporciona el impulso inicial, el movimiento del alma, pero la redacción depende de la profetisa. Si los oráculos se escribieran, no consideraríamos divinas las letras en sí. La inspiración es una luz que se enciende en el alma para predecir el futuro, pero la voz, la forma de hablar y la métrica pertenecen a la sacerdotisa mortal.
La procesión continuó, hablando de presagios. Diogeniano y Filino recordaron casos en los que estatuas y objetos presagiaban acontecimientos: el derrumbe de la columna de Hierón el día de su muerte, el brote de hierba en la estatua de Lisandro antes de su muerte. Boecio, un auténtico epicúreo, ridiculizó estas observaciones, atribuyéndolas a una coincidencia aleatoria de átomos y a la obra del Destino. En su opinión, si se espera lo suficiente, cualquier acontecimiento puede coincidir con cualquier predicción.
En la Roca de la Sibila, el debate sobre la veracidad de las profecías se reavivó. Boecio descartó las predicciones como conjeturas aleatorias, donde los aciertos eran simplemente un ejercicio estadístico. Serapión replicó con ejemplos específicos de profecías complejas que se habían cumplido con todo detalle: la cojera de Agesilao, el surgimiento de una isla del mar durante la guerra de Filipo con los romanos y la revuelta de los esclavos. Tales coincidencias, argumentaba Serapión, no podían explicarse por mera casualidad.
Símbolos y regalos en los tesoros
El grupo entró en el Tesoro Corintio. Unas palmeras de bronce con ranas y serpientes de agua en sus raíces llamaron su atención. El simbolismo desató un debate: ¿por qué las criaturas de los pantanos coexistían con el dios del sol? Serapión interpretó esto como una alusión a que el sol se nutría del vapor de agua. Teón, sin embargo, burlándose de las alegorías estoicas, propuso una explicación más sencilla: las ranas podrían simbolizar la primavera y el deshielo, ambos bajo el control de Apolo.
La conversación abordó la historia del propio tesoro. Originalmente fue construido por el tirano Cípselo, pero tras el derrocamiento de la tiranía, los corintios rebautizaron la donación en honor a la ciudad. Delfos accedió, lo que ofendió a los eleos y provocó su exclusión de los Juegos Ístmicos.
Diógenesiano se sintió particularmente indignado por los asadores de hierro donados por la hetaira Rodopis. Consideraba ofensiva la presencia de los regalos de una prostituta en un lugar sagrado. Teón, sin embargo, instó a la moderación. Señaló que muchos de los regalos "nobles" del templo se pagaron con sangre y saqueo durante las guerras civiles griegas. En comparación, el regalo de una mujer que se ganaba la vida con su cuerpo no parecía el mayor de los males. Teón también contó la historia de Creso el Panadero, una mujer que salvó al rey del envenenamiento, cuya imagen también cuelga en el templo como monumento a su fidelidad.
Teoría instrumental de la adivinación
Finalmente, los viajeros se sentaron cerca del santuario de Gea, y Diógenes exigió volver a la pregunta principal: ¿por qué la Pitia había dejado de hablar en verso? Teón tomó la palabra para una respuesta detallada. Recordó que incluso en la antigüedad, muchas profecías se daban en prosa. Los oráculos dados a los lacedemonios sobre la guerra, a Licurgo sobre las leyes y a muchos tiranos eran todos en prosa.
El argumento central de Teón fue el concepto del instrumento. El alma de la Pitia es el instrumento de Dios. Como cualquier instrumento, deja su huella en el resultado de su obra. Dios usa a la Pitia para ser escuchado, así como el sol usa a la luna para brillar de noche. Pero la luna refleja la luz de forma diferente a como la emite el sol.
La Pitia moderna es una mujer sencilla de familia pobre. Es virtuosa, pero inexperta en el arte de la poesía. Exigirle hexámetros es tan absurdo como exigirle un discurso claro a un tartamudo o tocar la flauta como si fuera una cítara. Dios utiliza sus habilidades naturales, no le impone habilidades ajenas. La profecía es una mezcla de impulso divino y percepción humana.
Cambios de época y el papel de la poesía
Teón amplió esta idea, señalando los cambios culturales. En la antigüedad, la poesía era un lenguaje universal: la historia, la filosofía y las leyes se expresaban en verso. La música y el ritmo ayudaban a recordar información. Sin embargo, con el tiempo, se aprendió a valorar la claridad y la simplicidad. La historia y la filosofía se trasladaron a la prosa, separando la verdad de la ficción.
El lenguaje complejo, las metáforas y los acertijos se asociaron con la oscuridad. Dios, en respuesta a los cambios en la percepción humana, abandonó la forma poética en favor de hablar a la gente en un lenguaje más confiable: el lenguaje de las leyes y los maestros. Los oráculos en verso se convirtieron en dominio exclusivo de los charlatanes que rondaban los templos de la Gran Madre, lo que finalmente desacreditó la poesía en materia de fe.
Contexto político y sencillez de las preguntas
Los cambios políticos también fueron un factor significativo. Las profecías antiguas solían dirigirse a tiranos y generales que tramaban grandes y peligrosas hazañas. La ambigüedad y la alegoría eran necesarias para que los sacerdotes evitaran provocar la ira de los poderosos con verdades desagradables y ocultaran su significado a sus enemigos.
En la época actual (la de Plutarco y sus héroes), la paz reina en Grecia. No hay guerras, ni cambios de régimen, ni tiranía. Las preguntas que la gente plantea al oráculo se han vuelto mundanas y triviales: si casarse, si zarpar, si la cosecha será buena. Responder a estas preguntas no requiere poesía elevada. Componer versos sobre la compra de ganado sería una pose ridícula.
Protegiendo la direccionalidad del Oráculo
Al final de la conversación, Teón enfatiza que el abandono de la poesía ha beneficiado la autoridad del santuario. El lenguaje claro y directo de la Pitia, como la línea recta más corta en geometría, conduce a la verdad sin evasión. El oráculo está abierto a la verificación, y el tiempo confirma la exactitud de sus respuestas.
Delfos florece, se erigen nuevos edificios, la riqueza del templo crece, algo imposible sin el patrocinio divino. Los críticos que exigen acertijos y poemas se comportan como niños, cautivados por los arcoíris y los efectos externos, pero incapaces de apreciar la esencia. Su descontento surge de una incomprensión de la sabiduría con la que la deidad se adapta a los cambios del mundo humano: «Y, sin embargo, deberían condenarse a sí mismos y a nosotros por nuestra incapacidad de comprender el plan divino con la razón».
- Se pagará la entrada al Panteón de Roma.
- La Galería Nacional de Londres encontró otra obra de Tiziano.
- Se retira el director de la National Gallery of London
- En la cocina de una anciana francesa descubrió una obra maestra del Renacimiento de Cimabue.
- "Helena" de Eurípides
- La Galería Ural "Ural" abrió una exposición de aniversario del artista B. Filinov
No se puede comentar Por qué?