Rijksmuseum: part 3 – Gijsels, Pieter -- Stilleven bij een fontein, 1680-1691
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
Comentarios: 1 Ответы
Читала, что эта картина и другие натюрморты, приписываемые Питеру Гийселсу, принадлежат его сыну Питеру Гийселсу, младшему, рано ушедшему из жизни: (1650 – после 1675)
No se puede comentar Por qué?
La disposición de las frutas y otros elementos es deliberadamente profusa. Uvas, melones, higos, peras, ciruelas, granadas y otras frutas se amontonan sobre un tapiz oriental de colores vivos, creando una sensación de opulencia. Una cesta de mimbre rebosa de frutos, mientras que una bandeja dorada sostiene más aún, reflejando la luz y añadiendo brillo a la escena. Un jarrón de cerámica florece con plantas trepadoras, complementando la exuberancia natural del conjunto.
La presencia de animales introduce un elemento de dinamismo y transitoriedad. Un conejo se encuentra en primer plano, aparentemente alerta, mientras que una mariposa revolotea cerca de las frutas, sugiriendo la fragilidad de la belleza y el paso del tiempo. Un pavo real, con su plumaje desplegado, añade un toque de exotismo y nobleza a la composición.
El fondo se desvanece en una penumbra vegetal, donde se intuyen árboles y setos recortados, delineando un jardín formal. Esta profundidad atmosférica contrasta con la inmediatez de los objetos en primer plano, intensificando su impacto visual.
Más allá de la mera representación de objetos, esta pintura parece aludir a temas como la vanitas – la fugacidad de la vida y la riqueza material– y el simbolismo del jardín como paraíso terrenal. La abundancia de alimentos podría interpretarse como una alegoría de la prosperidad, pero también como un recordatorio de su naturaleza efímera. El contraste entre la opulencia de los objetos y la presencia de animales que sugieren la muerte o la decadencia introduce una ambigüedad que invita a la reflexión sobre la condición humana y el ciclo vital. La meticulosa atención al detalle en la representación de las texturas – la suavidad de la fruta, la rugosidad de la piedra, el brillo del metal– contribuye a crear una experiencia sensorial rica y compleja.