Giovanni Battista Tiepolo – The Death of Hyacinth
Ubicación: Thyssen-Bornemisza Museum (El Museo de arte Thyssen-Bornemisza), Madrid.
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En primer plano, un joven yacente es el centro de atención. Su cuerpo, desnudo y vulnerable, se extiende sobre una tela dorada que contrasta con la vegetación circundante. La expresión en su rostro denota dolor y sorpresa, mientras que su postura sugiere una muerte repentina e inesperada. A su lado, una figura infantil lo observa con semblante angustiado, posiblemente un símbolo de inocencia perdida o futuro truncado.
Sobre él se cierne una figura masculina, musculosa y desamparada, con el rostro marcado por la desesperación. Sus manos cubren su cara en un gesto que transmite arrepentimiento y dolor profundo. Su presencia sugiere una relación cercana con el joven fallecido, posiblemente de naturaleza amorosa o paternal.
A lo largo del plano medio, se despliega un grupo de personajes vestidos con ropajes elaborados y simbólicos. Uno de ellos, con una barba larga y vestimenta ostentosa, parece ser la figura central de la tragedia, quizás responsable directo o testigo impotente de los acontecimientos. Su expresión es ambigua; no muestra abiertamente dolor, pero sí una mezcla de preocupación y resignación. Otros personajes observan la escena desde un segundo plano, algunos con gestos de consternación, otros con una actitud más distante e indiferente.
En el extremo derecho del cuadro, una escultura de mármol representa a un animal blanco, posiblemente un cisne o un pelícano, que se erige sobre una estructura arquitectónica. Un loro posado en la misma estructura añade un elemento exótico y ornamental a la composición. Estos elementos decorativos parecen contrastar con el dramatismo central de la escena, sugiriendo quizás una reflexión sobre la fugacidad de la belleza y la inevitabilidad del destino.
La composición general sugiere una narrativa compleja que trasciende la mera representación de la muerte. Se intuyen temas como la culpa, el arrepentimiento, la pérdida de la inocencia y la fragilidad de la vida. La riqueza cromática, la atención al detalle en las texturas y la disposición estratégica de las figuras contribuyen a crear una atmósfera de intensa emotividad que invita a la reflexión sobre la condición humana. El uso del desnudo, el simbolismo de los colores (el oro como símbolo de valor o pérdida, el azul como representación de la divinidad o el dolor) y la arquitectura clásica refuerzan la carga mitológica y alegórica de la obra.