The Persian Sibyl Michelangelo Buonarroti (1475-1564)
Michelangelo Buonarroti – The Persian Sibyl
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Pintor: Michelangelo Buonarroti
Ubicación: Vatican Museums (fresco) (Musei Vaticani (murales)), Vatican.
A diferencia de la Sibila de Libia, su "compañera adivina", la Sibila de Persia, vivía en Oriente, como ya se deduce de su nombre. Se llamaba Sambetta, también conocida como la adivina babilónica. Las menciones sobre ella se remontan al siglo XIII a.C., a la misma época, es decir, a 1248 a.C. pertenecen las profecías de la famosa Sibila que sacó de sus libros, que llegan a ser 24. Se cree que contienen profecías sobre la vida y los hechos de Jesucristo, así como de Alejandro Magno y otras personalidades legendarias.
Descripción de un cuadro de Michelangelo Buonarroti La sibila persa
A diferencia de la Sibila de Libia, su "compañera adivina", la Sibila de Persia, vivía en Oriente, como ya se deduce de su nombre. Se llamaba Sambetta, también conocida como la adivina babilónica.
Las menciones sobre ella se remontan al siglo XIII a.C., a la misma época, es decir, a 1248 a.C. pertenecen las profecías de la famosa Sibila que sacó de sus libros, que llegan a ser 24. Se cree que contienen profecías sobre la vida y los hechos de Jesucristo, así como de Alejandro Magno y otras personalidades legendarias. Se expresaban en forma de versos con un doble sentido que no podía interpretarse de forma inequívoca.
Según los relatos contemporáneos, la Sibila persa vestía ropas doradas y tenía un aspecto juvenil. En un fresco de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel Buanarotti, Sambetta aparece en una edad bastante avanzada. La mujer está sentada, casi completamente de espaldas al espectador, con el rostro cerca del libro inmóvil.
Quizá sea en este momento cuando la sibila persa lea su siguiente profecía, todas ellas impregnadas de misterio y de siglos de sabiduría oriental. ¿Qué ocultan, qué prometen al oyente: tristeza y dolor, o quizás alegría y felicidad? Sambeta ha envejecido y sus ojos no son tan buenos como en su juventud, pero su mente sigue siendo aguda y clara.
Como siempre en la obra de Miguel Ángel, la Sibila está representada con colores brillantes y saturados que subrayan la riqueza, la calidad y la excelencia del atuendo de la pitonisa persa.
La fuerza interior de las Cinco Sibilas todavía se puede sentir en ella, y al gran pintor Buanarotti se le atribuye sin duda el mérito de haber plasmado los personajes de los adivinos con una precisión sin igual, utilizando pinceles y colores en lugar de palabras.
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La composición presenta a una mujer sentada en un nicho arquitectónico, con un niño pequeño arrodillado a su lado. La figura femenina es el foco principal; se observa que lee un libro abierto, sosteniéndolo con ambas manos y dirigiendo su mirada hacia las páginas. Su vestimenta consiste en ropas fluidas de tonalidades azuladas y un velo blanco que cubre su cabeza, sugiriendo una cierta solemnidad o pertenencia a un estamento particular. Un manto rosado cae sobre sus hombros y parte del cuerpo, añadiendo dinamismo a la escena.
El niño, vestido con túnicas rojas, parece observar atentamente a la mujer, aunque su expresión es difícil de interpretar; se percibe una mezcla de curiosidad e inquietud. Su postura encorvada y el tamaño relativamente pequeño en comparación con la figura femenina enfatizan una relación jerárquica entre ambos personajes.
El fondo es austero, con fragmentos de esculturas clásicas visibles a la izquierda, lo que podría indicar un contexto cultural específico o una referencia al mundo antiguo. La iluminación es difusa pero focalizada sobre las figuras principales, creando sombras y resaltando los volúmenes de sus cuerpos y ropas.
Subtextos potenciales:
La escena sugiere una transmisión de conocimiento o sabiduría. La mujer, con su libro y postura atenta, podría representar a una maestra, profetisa o figura erudita impartiendo enseñanzas al niño. El libro mismo simboliza el saber acumulado y la tradición intelectual. La presencia del niño implica un futuro receptor de este conocimiento, posiblemente destinado a continuar un legado o interpretar mensajes ocultos.
La arquitectura que enmarca la escena podría aludir a un espacio sagrado o reservado para la contemplación y el estudio. Las esculturas clásicas evocan una conexión con la antigüedad, sugiriendo que el conocimiento transmitido tiene raíces profundas en la historia de la humanidad. La paleta cromática, con predominio del azul y el rojo, podría tener significados simbólicos asociados a la divinidad, la pasión o la autoridad.
En general, la pintura parece explorar temas relacionados con la educación, la profecía, la transmisión cultural y la búsqueda del conocimiento en un contexto que combina elementos religiosos e intelectuales. La relación entre las figuras femeninas y masculinas podría interpretarse como una metáfora de la guía espiritual o el despertar de la conciencia.