Scarsellino (Manner of) – Emperor Heraclius Carrying the Cross to Jerusalem
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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En la sección inferior, un hombre ricamente ataviado, presumiblemente un gobernante por su armadura y corona, soporta con esfuerzo una cruz de madera tosca. Su postura es de agotamiento y reverencia; inclina la cabeza hacia el suelo, como en acto de sumisión o penitencia. A su alrededor, se agolpa una multitud heterogénea: soldados con lanzas, figuras vestidas con ropajes variados, y otros personajes que parecen observadores del evento. La luz incide sobre el personaje principal, resaltando la tensión en sus músculos y el sudor en su frente, mientras que el resto de la multitud permanece sumida en una penumbra más densa.
El fondo revela un paisaje urbano con elementos arquitectónicos que sugieren una ciudad amurallada, posiblemente Jerusalén. La perspectiva es algo difusa, lo que contribuye a la sensación de distancia y trascendencia del evento representado. La paleta de colores es rica en tonos oscuros – marrones, grises y rojos profundos – con contrastes marcados por los destellos de luz sobre las armaduras y el rostro del gobernante.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas de poder, fe y redención. La figura del gobernante, cargando la cruz, podría interpretarse como un símbolo de la carga del liderazgo, o quizás una representación alegórica de la humildad ante lo divino. La presencia de la Virgen María en la parte superior sugiere una intervención celestial, una promesa de salvación que se extiende sobre los mortales. La multitud observadora, con sus expresiones variadas, podría simbolizar la humanidad entera contemplando un acto de sacrificio y devoción. El contraste entre la divinidad representada por la Virgen y el sufrimiento humano expresado en la figura del gobernante crea una tensión dramática que invita a la reflexión sobre la naturaleza de la fe y el destino humano. La composición general transmite una sensación de solemnidad y reverencia, invitando al espectador a contemplar el significado profundo del evento representado.