Metropolitan Museum: part 1 – Elihu Vedder - The Fable of the Miller, His Son, and the Donkey
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El grupo central está compuesto por tres figuras humanas y un asno. Un hombre, ataviado con ropas ornamentadas y una turbante, se encuentra sobre el animal, que parece ser el foco principal de la atención. A su lado, otro personaje gesticula con vehemencia, apuntando hacia el asno o quizás hacia el hombre montado en él. Un joven, vestido con un atuendo más sencillo, observa la escena con una expresión difícil de interpretar: ¿sorpresa? ¿indiferencia? La disposición de los personajes sugiere una dinámica de poder o una situación conflictiva.
En el plano inferior izquierdo, se distingue otra figura masculina, parcialmente oculta en las sombras, que parece observar la acción desde una posición discreta y distante. A la derecha, un hombre sentado sobre un bloque de piedra, vestido con ropas llamativas, completa el conjunto. La presencia de esta última figura introduce una nota de ambigüedad; su postura relajada contrasta con la tensión palpable en el centro de la composición.
La paleta cromática es rica y variada, dominada por tonos ocres, marrones y grises, que evocan un ambiente árido y polvoriento. Los toques de color rojo y azul en las vestimentas de los personajes aportan vitalidad a la escena. La pincelada es suelta y expresiva, lo que contribuye a crear una atmósfera de espontaneidad y dinamismo.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la autoridad, el juicio social y la futilidad del orgullo. El asno, elemento central de la composición, podría simbolizar la paciencia, la humildad o incluso la carga impuesta por las convenciones sociales. La gesticulación exagerada de uno de los personajes sugiere una crítica a la superficialidad y al deseo de aparentar. La figura observadora en la penumbra invita a reflexionar sobre el papel del espectador frente a la acción y sobre la naturaleza subjetiva de la verdad. En definitiva, se trata de una pintura que, más allá de su aparente sencillez narrativa, plantea interrogantes complejos sobre la condición humana.