Metropolitan Museum: part 1 – Elihu Vedder - The Fable of the Miller, His Son, and the Donkey
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Un hombre mayor, presumiblemente un molinero, yace tendido sobre el suelo, su postura denotando agotamiento o incluso derrota. A su lado, un joven, probablemente su hijo, se encuentra en una posición de esfuerzo, intentando aparentemente controlar al burro que tira de una carga. El animal muestra resistencia, con la cabeza baja y los miembros tensos, lo que contribuye a la sensación general de conflicto.
Alrededor del núcleo principal de la escena, un conjunto de espectadores observa el suceso. Sus expresiones varían desde la curiosidad hasta la aparente diversión, sugiriendo una dinámica social donde la desgracia ajena puede ser objeto de entretenimiento. La vestimenta de estos personajes es variada, indicando posiblemente diferentes estratos sociales o roles dentro de la comunidad representada.
El paisaje que sirve de telón de fondo es austero y desolado. Una colina terrosa se eleva a un lado, mientras que una construcción modesta, quizás una vivienda rural, se vislumbra en la distancia. El cielo, pintado con pinceladas rápidas y expresivas, acentúa la atmósfera general de crudeza y sencillez.
La paleta cromática es limitada, predominando tonos terrosos y ocres que refuerzan la sensación de un entorno rural y laborioso. El uso del claroscuro es notable; las figuras están iluminadas por una luz intensa que resalta sus contornos y acentúa el dramatismo de la situación.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la responsabilidad familiar, la lucha contra la adversidad y la naturaleza humana en su faceta más ambivalente: capaz tanto de la compasión como del desprecio. La presencia del burro, animal tradicionalmente asociado con la paciencia y el trabajo duro, podría interpretarse como una metáfora de las cargas que soportan los individuos y las familias a lo largo de sus vidas. La mirada de los espectadores, distante y observadora, invita a reflexionar sobre la ética de la contemplación ante el sufrimiento ajeno. La escena, en su conjunto, evoca un sentimiento de melancolía y una sutil crítica social.