Johann Georg Meyer von Bremen – A lullaby
Ubicación: Old and New National Galleries, Museum Berggruen (Alte und Neue Nationalgalerie, Museum Berggruen), Berlin.
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En primer plano, una niña, sentada sobre un pequeño taburete de madera, se dedica a tejer o coser. Su postura es concentrada, su rostro iluminado por el haz de luz que le llega desde la ventana. La paleta de colores predominante en su atuendo – rojos y verdes oscuros – contrasta con la luminosidad del entorno, atrayendo la atención hacia ella como figura central de la composición.
Junto a ella, sobre un lecho improvisado, reposa un niño dormido bajo una manta gruesa. Su rostro se encuentra parcialmente oculto por los pliegues del tejido, sugiriendo una vulnerabilidad y dependencia que refuerzan el sentimiento de protección maternal implícito en la escena. La posición del niño, aparentemente ajeno a su entorno, transmite una sensación de paz y seguridad.
El fondo está definido por paredes toscas, revestidas de yeso irregular y adornadas con utensilios domésticos colgados: ollas, sartenes, y otros objetos que denotan la sencillez de la vida cotidiana. Una cortina de tela gruesa cubre parcialmente una ventana adicional, atenuando la luz y contribuyendo a crear un ambiente íntimo y protegido. La presencia de pequeños detalles como una cesta de mimbre o una pila de platos sobre una mesa añade realismo a la representación.
Más allá de su valor descriptivo, esta pintura parece explorar temas relacionados con la infancia, el cuidado familiar y la vida rural. La imagen evoca un sentimiento de nostalgia por tiempos más simples y una valoración de los pequeños gestos que definen la cotidianidad. El contraste entre la luz y la sombra no solo contribuye a la estética visual, sino que también puede interpretarse como una metáfora de la protección y el refugio que ofrece el hogar familiar. La escena, en su aparente sencillez, invita a la reflexión sobre los valores fundamentales de la vida humana: el amor, la seguridad y la conexión con las raíces.