Thomas Ender – Chapel in the Roman Mountains
Ubicación: Old and New National Galleries, Museum Berggruen (Alte und Neue Nationalgalerie, Museum Berggruen), Berlin.
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El autor ha dispuesto el espacio con una clara intención narrativa. A lo lejos, se vislumbra una extensión de montañas cubiertas de vegetación, que delimitan el horizonte y sugieren la vastedad del entorno. La capilla, construida en piedra y flanqueada por cipreses esbeltos, actúa como punto focal, atrayendo la mirada hacia su interior donde un grupo de figuras humanas se agolpa. Estas figuras, vestidas con ropas sencillas, parecen estar reunidas para una ceremonia o acto religioso, aunque sus rostros permanecen ocultos, generando una sensación de misterio y distanciamiento.
En primer plano, dos figuras solitarias descansan sobre unas rocas, aparentemente ajenas a la actividad que transcurre en la capilla. Su postura relajada y su mirada perdida sugieren un estado de introspección o desapego del mundo. La presencia de estas figuras aisladas contrasta con el grupo reunido, acentuando la sensación de soledad y reflexión inherente a la escena.
El tratamiento de la vegetación es notable. Los árboles, representados con una pincelada suelta y expresiva, crean una barrera visual que separa al espectador del resto del paisaje. La exuberancia de la naturaleza contrasta con la austeridad de la construcción humana, sugiriendo una tensión entre lo natural y lo artificial.
La pintura transmite un sentimiento de nostalgia y anhelo por un pasado idealizado. El ambiente bucólico y la atmósfera serena evocan una época de sencillez y espiritualidad perdida. La presencia de la capilla, símbolo de fe y devoción, sugiere una búsqueda de consuelo y trascendencia en medio de la incertidumbre del mundo. Se intuye una reflexión sobre el paso del tiempo, la fugacidad de la vida y la importancia de encontrar refugio en la naturaleza y en la contemplación espiritual. La composición invita a la introspección y a la meditación sobre los valores esenciales de la existencia humana.