Rijksmuseum: part 3 – Rubens, Peter Paul -- Noli me tangere’, de ontmoeting van Christus en Maria Magdalena, 1610-1690
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El hombre, desnudo parcialmente, envuelto en un manto rojo que contrasta con la palidez de su piel, le ofrece una mano similarmente extendida, pero con una postura más distante, como si se contuviera a sí mismo. La disposición de sus manos es el punto focal de la composición; un gesto de acercamiento interrumpido, de contacto deseado pero evitado. Se percibe una tensión palpable en este intercambio.
El entorno juega un papel crucial. Una exuberante vegetación, con hojas y flores detalladas, crea una barrera visual entre los personajes, intensificando la sensación de separación. A sus pies, a ambos lados, se encuentran elementos que sugieren una conexión con el mundo terrenal: una vasija de cerámica llena de agua para ella, y un recipiente metálico junto a ella, posiblemente conteniendo ungüentos o perfumes. Estos objetos aportan una dimensión doméstica y cotidiana a la escena, contrastando con su significado espiritual.
El paisaje tras ellos se abre en una perspectiva aérea que sugiere profundidad e infinitud. Se distinguen estructuras arquitectónicas lejanas, difuminadas por la bruma, que podrían interpretarse como símbolos de la ciudad o del reino celestial. La luz es cálida y dorada, bañando las figuras y resaltando sus texturas, pero también creando sombras que acentúan su dramatismo.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de redención, arrepentimiento y la naturaleza trascendente del amor divino. La mujer representa a una pecadora en busca de perdón, mientras que el hombre encarna la figura de un salvador que se mantiene deliberadamente fuera del alcance físico, enfatizando su divinidad. La vegetación densa podría simbolizar los obstáculos o las pruebas que deben superarse para alcanzar la gracia. El gesto interrumpido sugiere una imposibilidad de contacto directo, quizás aludiendo a la naturaleza inalcanzable de lo sagrado. La escena evoca un momento de encuentro trascendental, pero también de separación inherente a la condición humana y su relación con lo divino.