Rijksmuseum: part 3 – Asch, Pieter Jansz. van -- Rivierlandschap, 1630-1650
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El primer plano está dominado por una frondosa vegetación ribereña, con árboles de porte considerable que se reflejan parcialmente en las aguas tranquilas. La técnica pictórica es notablemente suelta; los detalles se diluyen en pinceladas rápidas y expresivas, sugiriendo más que definiendo la forma de los elementos naturales. Se aprecia una cierta imprecisión en el contorno de los árboles, lo cual contribuye a la sensación de bruma y distancia.
En la orilla izquierda, un grupo de figuras humanas y animales se agrupa alrededor de una estructura arquitectónica rudimentaria, posiblemente una cabaña o establo. La presencia humana es discreta, casi incidental; las figuras parecen absortas en sus tareas cotidianas, integrándose armónicamente con el entorno natural. En la orilla derecha, dos embarcaciones se desplazan sobre el río, transportando personas que también se muestran pequeñas y alejadas, acentuando la sensación de vastedad del espacio.
El uso de la luz es fundamental para crear la atmósfera general de la obra. La iluminación es suave y difusa, sin contrastes marcados; los tonos predominantes son terrosos y apagados, con una paleta cromática limitada que refuerza el carácter sombrío y contemplativo del paisaje. El cielo, cubierto por nubes grises, contribuye a esta impresión de quietud y melancolía.
Subtextualmente, la pintura parece evocar un sentimiento de nostalgia por un mundo rural idealizado, una vida sencilla y en armonía con la naturaleza. La lejanía de la ciudadela sugiere una cierta distancia entre el hombre y la civilización, invitando a la reflexión sobre los valores fundamentales de la existencia humana. La ausencia casi total de elementos dramáticos o conflictivos refuerza la idea de un paraíso perdido, un refugio frente a las turbulencias del mundo exterior. La composición, con su perspectiva aérea que disminuye el tamaño de las figuras y edificios en la distancia, sugiere una contemplación desde un punto de vista elevado, como si el espectador observara este paisaje desde una posición privilegiada, pero también distante e inmersa en la reflexión.