Rijksmuseum: part 3 – Unknown artist -- De toren van Babel, 1480-1490
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La escena rebosa de movimiento: hombres cargan piedras, otros dirigen animales de tiro –mulas y caballos– que arrastran materiales pesados. En lo alto de la torre, se divisan trabajadores operando un sistema de poleas, evidenciando el esfuerzo colectivo necesario para su construcción. La disposición de las figuras es densa, creando una sensación de caos controlado, de una labor titánica en curso.
El entorno inmediato a la estructura está salpicado de escombros y herramientas, testimonio del arduo trabajo que se lleva a cabo. En el fondo, un cuerpo de agua –probablemente un puerto o bahía– se extiende hasta donde alcanza la vista, con embarcaciones de vela ancladas en su orilla. Estas naves sugieren una conexión con el comercio y los viajes, ampliando el contexto de la escena más allá de la simple construcción.
La paleta cromática es rica, dominada por tonos terrosos –rojos, marrones, ocres– que enfatizan la solidez y la monumentalidad del edificio. El cielo, aunque difuso, aporta una sensación de profundidad al paisaje. La luz parece provenir de un lado, proyectando sombras que acentúan el relieve de las figuras y la arquitectura.
Subyacentemente, la pintura plantea interrogantes sobre la ambición humana, la fragilidad del poder y los límites de la capacidad constructiva. La magnitud de la empresa, la multitudinaria participación en su ejecución, y la aparente falta de un propósito claro más allá de la propia construcción sugieren una reflexión sobre la vanidad y las consecuencias de desafiar el orden establecido. La presencia de los barcos podría interpretarse como una advertencia: incluso los proyectos más grandiosos pueden ser vulnerables a fuerzas externas o a su propio peso. La imagen, en definitiva, invita a considerar la relación entre el hombre, su entorno y sus aspiraciones.