Rijksmuseum: part 3 – Tibaldi, Pellegrino -- Venus en Minerva, 1590-1620
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Minerva se muestra en una pose frontal, imponente y serena, sosteniendo un cetro o vara que simboliza su autoridad. A sus pies, reposa un busto masculino con expresión melancólica, posiblemente personificando la sabiduría derrotada por el amor o la guerra. La figura de Venus, situada a su derecha, se inclina hacia Minerva en una actitud aparentemente conciliadora, extendiendo una mano como si ofreciera algo o buscara contacto. En su otra mano sostiene un arco, atributo que alude a su poder y belleza.
La paleta cromática es rica pero contenida, dominada por tonos ocres, dorados y verdes que contribuyen a la atmósfera de solemnidad y nobleza. La luz incide sobre las figuras desde un ángulo lateral, modelando sus cuerpos y acentuando los detalles de la armadura y el cabello.
El cartelón que enmarca la escena es particularmente significativo. En su parte superior, una máscara grotesca observa la acción con aparente ironía o juicio. En los ángulos inferiores se aprecian figuras aladas, posiblemente putti, que añaden un toque de ligereza y dinamismo a la composición. La profusión de frutas y hojas en el cartelón sugiere abundancia, fertilidad y una conexión con la naturaleza.
Subtextualmente, la obra plantea una tensión entre la razón (Minerva) y el deseo (Venus). La presencia del busto derrotado podría interpretarse como una reflexión sobre la fragilidad de la sabiduría frente a las pasiones humanas. El gesto de Venus hacia Minerva sugiere un intento de armonizar estas fuerzas opuestas, o quizás una sutil crítica a la rigidez intelectual que puede ser mitigada por la belleza y el amor. La composición en sí misma, con su estructura simétrica y su marco elaborado, transmite una sensación de equilibrio y orden, pero también deja entrever una complejidad subyacente en las relaciones entre los personajes representados. El uso del cartelón sugiere una función didáctica o moralizante, como si la escena fuera un ejemplo a contemplar y reflexionar.