Rijksmuseum: part 3 – Prud’hon, Pierre -- Rutger Jan Schimmelpenninck (1761-1825). Gezant van de Bataafse Republiek te Parijs, 1801-1802
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El hombre, situado a la derecha del plano, ocupa una posición central, aunque no necesariamente dominante. Se encuentra sentado sobre un banco o saliente rocoso, con una postura que sugiere autoridad pero también accesibilidad. Su vestimenta, sobria pero elegante –un abrigo oscuro sobre una camisa blanca y chaleco– denota su estatus social. En sus manos sostiene un libro cerrado, elemento que podría aludir a la erudición, el conocimiento o la responsabilidad.
A su lado, una mujer de porte distinguido se presenta con un vestido ligero y fluido, de color crema, que acentúa su figura esbelta. Su expresión es contenida, casi melancólica, y su mirada dirigida hacia adelante, más allá del espectador. La delicadeza de sus facciones y la sencillez de su atuendo sugieren una idealización de la feminidad propia de la época.
Dos niños completan el grupo familiar. El niño, situado entre los adultos, adopta una pose ligeramente infantil, con las manos entrelazadas frente a él, como si estuviera observando algo fuera del encuadre. La niña, a su vez, se presenta de perfil, con un gesto que evoca la inocencia y la gracia juvenil. Su vestido, similar al de la mujer adulta, refuerza la armonía visual del conjunto.
La composición es equilibrada y simétrica, aunque no rígida. El artista ha logrado crear una sensación de profundidad mediante el uso de la perspectiva atmosférica, difuminando los detalles del fondo y sugiriendo la vastedad del paisaje. La paleta cromática se centra en tonos terrosos y verdes, con toques de blanco y crema que resaltan las figuras principales.
Más allá de la mera representación de un grupo familiar, esta pintura parece sugerir una declaración sobre el orden social y los valores burgueses de principios del siglo XIX. La presencia del libro, la elegancia de la vestimenta y la serenidad de las expresiones transmiten una imagen de estabilidad, prosperidad y virtud. El entorno natural, cuidadosamente cultivado, simboliza la armonía entre el hombre y su entorno, así como el control sobre la naturaleza. Se intuye un mensaje implícito sobre la importancia de la educación, la familia y la responsabilidad social, valores que eran considerados fundamentales para el buen gobierno y el progreso de la sociedad. La atmósfera general invita a la reflexión sobre los ideales de una época marcada por cambios políticos y sociales significativos.