Rijksmuseum: part 3 – Unknown artist -- Verheerlijking van handel en wetenschap, 1625-1649
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En primer plano, un grupo de figuras humanas ocupa el centro del interés. Un hombre, ataviado con ropas burguesas, está inclinado sobre una mesa repleta de libros, instrumentos científicos y mapas. A su lado, una mujer observa con atención, posiblemente representando la virtud o la sabiduría doméstica. La presencia de un niño, sentado a sus pies, sugiere la transmisión del conocimiento a las generaciones futuras. Un perro, símbolo de lealtad y vigilancia, se encuentra junto al hombre, añadiendo una nota de domesticación y orden a la escena.
El segundo plano revela una arquitectura monumental que enmarca una vista panorámica de una ciudad portuaria. Esta ciudad, con sus barcos y edificios imponentes, simboliza el auge del comercio y la expansión marítima. La presencia de un arco triunfal sugiere la celebración de estos logros, aunque también puede interpretarse como una puerta a lo desconocido o a las consecuencias imprevistas del progreso.
En la parte superior de la composición, se despliega un cielo dramático, poblado de aves y gallos en pleno vuelo. Estas figuras aladas pueden representar la libertad, la ambición o incluso la volatilidad del éxito humano. A la derecha, una figura femenina, probablemente Minerva o una alegoría de la sabiduría, viaja en un carro tirado por grifos, criaturas míticas que combinan características de león y águila. Este elemento refuerza la idea de la inteligencia y el poder intelectual como motores del avance civilizatorio.
La abundancia de objetos dispersos sobre la mesa – globos terráqueos, instrumentos astronómicos, libros abiertos, partituras musicales – sugiere un universo de conocimiento en expansión. La presencia de una escultura de un hombre que emerge de una concha marina evoca el mito de Venus, diosa del amor y la belleza, insinuando quizás la importancia de las artes y las humanidades en el desarrollo integral del ser humano.
La paleta de colores es rica y contrastada, con tonos oscuros que predominan en los elementos terrestres y un cielo iluminado por una luz tenue pero intensa. Esta contraposición visual acentúa la tensión entre lo terrenal y lo celestial, entre las ambiciones humanas y el orden cósmico.
En términos subtextuales, la obra parece plantear interrogantes sobre los límites del conocimiento, las consecuencias de la expansión comercial y la relación entre el progreso material y la virtud moral. La aparente celebración del comercio y la ciencia se ve matizada por una atmósfera de inquietud y presagio, como si el artista estuviera advirtiendo sobre los peligros inherentes a la búsqueda desenfrenada del poder y la riqueza. El cuadro invita a una lectura compleja, que trasciende la mera representación de un momento histórico para adentrarse en reflexiones universales sobre la condición humana.