Rijksmuseum: part 3 – Codde, Pieter -- Familiegroep, 1642
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En primer plano, tres niños, ataviados con ropas elaboradas y sombreros distintivos, se presentan en una actitud que oscila entre la curiosidad y el respeto. Uno de ellos, ligeramente apartado del grupo principal, parece observar con atención lo que ocurre alrededor. La disposición de los niños sugiere un orden jerárquico, posiblemente reflejando su posición dentro de la familia.
Un hombre, sentado en una silla con aire solemne, domina visualmente la composición. Su vestimenta, incluyendo el sombrero y el cuello alto, denota estatus social elevado. La mano extendida hacia adelante podría interpretarse como un gesto de autoridad o bendición sobre los presentes. A sus pies, un perro blanco se encuentra sentado, símbolo tradicional de lealtad y fidelidad familiar.
A la derecha del hombre, una mujer, elegantemente vestida con un atuendo oscuro adornado con encajes, se presenta junto a otro hombre, presumiblemente su esposo o un pariente cercano. La mujer irradia dignidad y compostura, mientras que el segundo hombre parece observar la escena con cierta formalidad. La presencia de ambos sugiere una unión consolidada y una posición social afianzada.
En el fondo, se distingue una estructura arquitectónica decorativa, posiblemente una tumba o un monumento conmemorativo. Esta inclusión introduce una dimensión temporal más amplia a la obra, insinuando la permanencia del linaje familiar y su conexión con el pasado. La presencia de esta estructura también podría sugerir una reflexión sobre la mortalidad y la importancia de dejar un legado duradero.
La paleta de colores es predominantemente oscura, dominada por tonos terrosos y negros que contribuyen a crear una atmósfera de solemnidad y gravedad. Los toques de color en las ropas de los niños y el tapiz del banco aportan contraste visual y dinamismo a la composición.
En general, la obra transmite un mensaje sobre la importancia de la familia, el estatus social y la continuidad generacional. La disposición de los personajes, sus vestimentas y los objetos presentes sugieren una narrativa silenciosa sobre poder, tradición y valores familiares arraigados en una sociedad jerárquica. La escena evoca una sensación de estabilidad y permanencia, a pesar del paso del tiempo.