Rijksmuseum: part 3 – Tempel, Abraham van den -- David Leeuw (1631-1703), koopman te Amsterdam, met zijn gezin, 1671
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
Los hijos ocupan posiciones estratégicas en la composición. Una niña, situada a la izquierda, sostiene partituras musicales, aludiendo a la educación artística recibida por las mujeres de clase alta. El niño pequeño, posado sobre el regazo de su madre, simboliza la continuidad familiar y la esperanza en el futuro. Una joven, sentada detrás, también con una partitura, refuerza la importancia de la música como elemento formativo. Finalmente, un adolescente toca el violonchelo; este detalle es significativo, pues la práctica musical era considerada una virtud social y un signo de refinamiento cultural. La postura del muchacho, ligeramente inclinada hacia adelante mientras maneja el instrumento, sugiere dedicación y talento.
El perro a los pies de la familia introduce un elemento de familiaridad y afecto doméstico, suavizando la formalidad general del retrato. La arquitectura que sirve de fondo – una columnata con vegetación exuberante – evoca un ambiente de prosperidad y estabilidad. La luz, cuidadosamente distribuida, resalta las texturas de los tejidos y los rostros, acentuando el realismo en la representación de cada personaje.
Más allá de la mera documentación de una familia, esta pintura transmite un mensaje sobre el estatus social, la educación y los valores que se buscaba inculcar a la descendencia. La disposición de los personajes y sus poses sugieren una jerarquía familiar bien definida, pero también una armonía interna y un sentido de pertenencia. La presencia de objetos como las partituras musicales y el violonchelo subraya la importancia del cultivo intelectual y artístico en la formación de los jóvenes, elementos esenciales para mantener y perpetuar el linaje y su posición social. La escena, en conjunto, proyecta una imagen idealizada de la vida familiar burguesa del siglo XVII.