Rijksmuseum: part 3 – Wijnants, Jan -- Landschap met een jager en andere figuren, 1660-1670
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La paleta cromática es contenida, con predominio de tonos terrosos y verdes apagados que sugieren la estación otoñal o invernal. El cielo, aunque luminoso, está teñido de grises y azules pálidos, creando una sensación de melancolía y quietud. La luz, difusa y uniforme, evita contrastes dramáticos y contribuye a la atmósfera general de serenidad.
En el primer plano, un hombre vestido con ropas de caza se encuentra junto a un perro, posiblemente un sabueso, que parece estar olfateando algo en el suelo. A su lado, otras figuras humanas están sentadas o reclinadas sobre una superficie irregular, quizás descansando tras una jornada de trabajo o cacería. La presencia de un tronco cortado y otros objetos dispersos sugiere una actividad humana reciente en la zona.
La elevación del terreno sirve como punto focal visual, atrayendo la mirada hacia el árbol solitario que se alza sobre ella. Este árbol, con su copa frondosa pero despojada de algunas ramas, simboliza quizás la resistencia ante las inclemencias del tiempo o la fragilidad de la vida. La silueta de un grupo de personas en la cima de la colina añade una nota de misterio y sugiere una comunidad distante.
El paisaje se extiende hasta el horizonte, donde los contornos de las colinas se desdibujan en la lejanía. Esta perspectiva aérea crea una sensación de profundidad y vastedad, invitando al espectador a contemplar la inmensidad del mundo natural.
Subtextualmente, la obra parece evocar un sentimiento de conexión con la naturaleza y una reflexión sobre el paso del tiempo. La presencia humana se integra en el paisaje sin perturbar su armonía, sugiriendo una coexistencia pacífica entre el hombre y el entorno. La atmósfera general de quietud y melancolía podría interpretarse como una evocación de la fugacidad de la vida y la inevitabilidad del cambio. La escena, aunque aparentemente sencilla, invita a la contemplación y a la reflexión sobre los ciclos naturales y la condición humana.