Rijksmuseum: part 3 – Torrentius, Johannes -- Emblematisch stilleven met kan, glas, kruik en breidel, 1614
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El grupo central está dominado por dos jarras de metal, posiblemente plata o peltre, que se distinguen por su superficie pulida y sus elaboradas formas. Una de ellas presenta una decoración con relieves que sugieren motivos heráldicos o alegóricos. A su lado, un jarro de cerámica de color marrón rojizo aporta calidez a la escena, contrastando con el frío brillo del metal. La disposición de los objetos es deliberada; se interrelacionan visualmente, creando una sensación de equilibrio y armonía.
En primer plano, un pergamino enrollado introduce un elemento textual que añade complejidad a la interpretación. La escritura en él parece ser latina, aunque su significado preciso queda oculto al espectador. Este detalle sugiere una intención alegórica o didáctica por parte del autor; el texto podría estar relacionado con los objetos representados, ofreciendo una reflexión sobre temas como la virtud, la moderación o la fugacidad de la vida.
En el fondo, apenas visible en la penumbra, se divisa un objeto que recuerda a una brida de caballo, cuyo significado simbólico es ambiguo. Podría aludir al control, la disciplina o incluso a la libertad restringida. La inclusión de este elemento introduce una nota de misterio y ambigüedad en la composición.
La atmósfera general es de quietud y contemplación. El artista ha logrado crear un espacio íntimo y sugerente, donde los objetos cotidianos adquieren una nueva dimensión simbólica. La meticulosa atención al detalle y el dominio técnico en la representación de las texturas y los reflejos denotan un profundo conocimiento del oficio y una intención de elevar lo mundano a la categoría de arte. La ausencia de figuras humanas refuerza la idea de una reflexión silenciosa sobre temas universales, dejando espacio para la interpretación individual del espectador.