Rijksmuseum: part 3 – Koninck, Salomon -- De afgoderij van koning Salomo, 1644
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La iluminación es teatral, concentrándose en los rostros y las manos de los personajes principales, mientras que el resto del espacio se sume en la penumbra. Esta técnica resalta la tensión emocional del momento y dirige la mirada del espectador hacia los puntos clave de la narrativa. El uso contrastado de luces y sombras acentúa la atmósfera de solemnidad y gravedad.
En primer plano, a la izquierda, un hombre conduce un buey, posiblemente como ofrenda o sacrificio. La presencia de objetos metálicos en el suelo sugiere una ceremonia religiosa o ritual. A su alrededor, se distinguen diversas figuras: mujeres con atuendos ricos, hombres con barbas y coronas, algunos observando con preocupación, otros pareciendo indiferentes. En la parte superior derecha, se vislumbra un grupo de personas más allá de las que están en primer plano, creando una sensación de profundidad y ampliando el alcance del evento representado.
La paleta cromática es rica y cálida, dominada por tonos ocres, dorados y rojos, que contribuyen a la atmósfera lujosa y opulenta del entorno. El rojo intenso de la tela sobre la que se arrodilla el rey enfatiza su posición central y su sufrimiento.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la tentación, la idolatría y las consecuencias de desviarse de los principios religiosos. La angustia del rey sugiere una crisis moral o espiritual, mientras que la figura del anciano barbado podría representar a un profeta o consejero advirtiéndole sobre el peligro de sus acciones. La presencia del buey y otros objetos rituales apunta a la introducción de prácticas paganas en un contexto aparentemente monoteísta. La composición general transmite una sensación de decadencia y corrupción, insinuando que el poder y la riqueza pueden llevar a la perdición si no se acompañan de virtud y rectitud. La mirada de los personajes secundarios, con sus expresiones variadas, sugiere una complejidad moral más allá de lo evidente en las figuras centrales.