Velázquez, Diego Rodríguez de Silva y – La fragua de Vulcano Part 3 Prado Museum
Part 3 Prado Museum – Velázquez, Diego Rodríguez de Silva y -- La fragua de Vulcano
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El cuadro fue pintado en 1630. Todo el tema, tomado de la mitología de la antigua Grecia, es interpretado de forma muy original por el pintor, haciéndose considerablemente más complejo. En el cuadro, Velázquez representa el momento en que Apolo le dice a Vulcano, dios del fuego, que la diosa Venus le es infiel. No se percibe ninguna ternura en la composición creada, pero se intuye que el autor está siendo irónico.
Descripción del cuadro de Diego Velázquez La fragua de Vulcano
El cuadro fue pintado en 1630.
Todo el tema, tomado de la mitología de la antigua Grecia, es interpretado de forma muy original por el pintor, haciéndose considerablemente más complejo. En el cuadro, Velázquez representa el momento en que Apolo le dice a Vulcano, dios del fuego, que la diosa Venus le es infiel.
No se percibe ninguna ternura en la composición creada, pero se intuye que el autor está siendo irónico. A pesar de que Apolo brilla a su alrededor, su imagen es muy prosaica. Vulcano y los que le ayudan también carecen de divinidad. Son personas normales y corrientes. Uno tiene la plena sensación de que hemos entrado en la fragua de entonces de un herrero español, que se ha visto envuelto en su ocupación habitual.
También se refuerza toda la concreción doméstica del escenario. El mito hablaba de una cueva y de un volcán que respiraba fuego. Velázquez, en cambio, representa una fragua ordinaria. El hogar, que se encuentra en la parte inferior de la fragua, está magníficamente representado. La habitación está iluminada por una llama de color rosa-naranja-amarillo. El espectador puede ver hasta la más pequeña de las chispas, suspendida en el aire.
El tono general del cuadro es un tono marrón claro, en el que se han introducido magistralmente tonos amarillos, así como marrones y rojos. Estos se escuchan con la mayor fuerza en el manto del dios sol, en la colorida hoja de hierro, que está al rojo vivo y en llamas. El pintor también introduce tonos de azul grisáceo. Es sobre todo el cielo, la corona de Apolo.
Velázquez ha desarrollado magistralmente para todos los personajes gestos característicos, poses peculiares y ciertas expresiones faciales. El espectador ve los martillos, congelados en diferentes posiciones. Esto sugiere que el trabajo se ha interrumpido inesperadamente.
Uno tiene la sensación de que este cuadro no se basa en un tema mitológico, sino en un tema doméstico. Esta nueva lectura de un tema antiguo era bastante atrevida y novedosa en la época del pintor.
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Comentarios: 1 Ответы
Здравствуйте! Скажите пожалуйста, что за эффект такой, что у 2го человека справа от края ноги какие-то непонятные или их вообще нет??.. Картина не дописана может быть?
No se puede comentar Por qué?
El espacio está dominado por la presencia de hombres desnudos o parcialmente vestidos, dedicados a tareas relacionadas con la metalurgia. Se perciben en diferentes momentos del proceso: uno soplando el fuego bajo una fragua, otro golpeando el metal incandescente con un martillo, y otros más observando o descansando. La musculatura de los trabajadores es notable, enfatizando su fuerza física y su conexión con el trabajo manual. La disposición de sus cuerpos crea una dinámica visual que guía la mirada del espectador a través de la escena.
El ambiente resulta opresivo, marcado por la oscuridad y la atmósfera densa generada por el calor y el humo. Los objetos colgados en las paredes –cascos, armaduras– sugieren un contexto bélico o militar, aunque la atención se centra más en el proceso artesanal que en el producto final. La disposición de estos elementos contribuye a crear una sensación de profundidad y complejidad espacial.
Más allá de la representación literal del trabajo de los herreros, la pintura parece aludir a temas más profundos. La figura femenina, con su aura divina, podría interpretarse como una alegoría de la inspiración artística o el poder creador. La relación entre ella y los trabajadores sugiere una jerarquía, pero también una dependencia mutua: la divinidad inspira, los hombres ejecutan. El desnudo de los trabajadores, lejos de ser meramente descriptivo, evoca la idea del trabajo como una actividad esencial para la existencia humana, despojada de artificios sociales. La luz intensa que emana de la figura femenina ilumina no solo el taller sino también la dignidad y la importancia del oficio. La escena invita a reflexionar sobre la naturaleza del arte, el trabajo, y la relación entre lo divino y lo humano.