Mijtens, Daniël (II) – Allegoriserende portretgroep van de kinderen van Diederic Pietersz van Leyden (van Leeuwen), burgemeester van Leiden, en Alida Paets, 1679 Rijksmuseum: part 4
Rijksmuseum: part 4 – Mijtens, Daniël (II) -- Allegoriserende portretgroep van de kinderen van Diederic Pietersz van Leyden (van Leeuwen), burgemeester van Leiden, en Alida Paets, 1679
Aquí se observa una composición de marcado carácter alegórico, un retrato grupal que trasciende la mera representación individual para adentrarse en una declaración simbólica. El autor ha dispuesto a varios personajes, presumiblemente niños, dentro de un entorno teatralizado y exuberante. La escena transcurre al aire libre, con una densa vegetación que enmarca la acción y un cielo plúmbeo que aporta dramatismo general. La disposición de los individuos es cuidadosamente orquestada. En primer plano, dos niños se encuentran absortos en la lectura; uno sostiene un libro abierto, mientras el otro lo observa con atención. Esta escena sugiere una transmisión del conocimiento, un énfasis en la educación y el aprendizaje como pilares fundamentales para el futuro. A su lado, un joven vestido con ropas de cazador, con un arco a sus pies, podría simbolizar la valentía, la protección o incluso la capacidad de defender los valores familiares. Más allá, una mujer sentada sobre un pedestal, ataviada con vestimentas que evocan la antigüedad clásica, irradia una presencia serena y autoritaria. Su postura relajada contrasta con la actividad del grupo anterior, sugiriendo quizás una figura maternal o protectora, un faro de estabilidad en medio de las inquietudes del mundo. A su alrededor, otros niños se presentan con atuendos que aluden a diferentes virtudes o roles sociales: uno porta una armadura, otro sostiene una vara, y otro más parece contemplar el paisaje con melancolía. El uso de la luz es significativo. Un haz luminoso ilumina selectivamente a algunos personajes, acentuando su importancia dentro del conjunto. La tela roja que se despliega en un lateral añade un elemento dramático y teatral, funcionando como una cortina escénica que delimita el espacio representado. En lo alto, una figura alada, presumiblemente un ángel o puto, observa la escena desde una posición privilegiada, sugiriendo una bendición divina o una supervisión celestial sobre los personajes representados. La abundancia de frutos y nueces en la parte inferior del cuadro no es casual; simbolizan la fertilidad, la prosperidad y la riqueza material. En conjunto, la pintura parece ser un alegato a favor de los valores familiares, la educación, la virtud y el linaje, presentado como una promesa para las generaciones venideras. La complejidad de los símbolos y la teatralidad del escenario sugieren que se trata de una obra destinada a conmemorar un evento importante o a exaltar el estatus social de una familia prominente.
Este sitio existe debido a los ingresos publicitarios. ¡Apaga Adblock, por favor!
Fotos aleatorias
Mijtens, Daniël (II) -- Allegoriserende portretgroep van de kinderen van Diederic Pietersz van Leyden (van Leeuwen), burgemeester van Leiden, en Alida Paets, 1679 — Rijksmuseum: part 4
Кому понравилось
Пожалуйста, подождите
На эту операцию может потребоваться несколько секунд. Информация появится в новом окне, если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Necesitas iniciar sesión
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
No se puede comentar Por qué?
La disposición de los individuos es cuidadosamente orquestada. En primer plano, dos niños se encuentran absortos en la lectura; uno sostiene un libro abierto, mientras el otro lo observa con atención. Esta escena sugiere una transmisión del conocimiento, un énfasis en la educación y el aprendizaje como pilares fundamentales para el futuro. A su lado, un joven vestido con ropas de cazador, con un arco a sus pies, podría simbolizar la valentía, la protección o incluso la capacidad de defender los valores familiares.
Más allá, una mujer sentada sobre un pedestal, ataviada con vestimentas que evocan la antigüedad clásica, irradia una presencia serena y autoritaria. Su postura relajada contrasta con la actividad del grupo anterior, sugiriendo quizás una figura maternal o protectora, un faro de estabilidad en medio de las inquietudes del mundo. A su alrededor, otros niños se presentan con atuendos que aluden a diferentes virtudes o roles sociales: uno porta una armadura, otro sostiene una vara, y otro más parece contemplar el paisaje con melancolía.
El uso de la luz es significativo. Un haz luminoso ilumina selectivamente a algunos personajes, acentuando su importancia dentro del conjunto. La tela roja que se despliega en un lateral añade un elemento dramático y teatral, funcionando como una cortina escénica que delimita el espacio representado. En lo alto, una figura alada, presumiblemente un ángel o puto, observa la escena desde una posición privilegiada, sugiriendo una bendición divina o una supervisión celestial sobre los personajes representados.
La abundancia de frutos y nueces en la parte inferior del cuadro no es casual; simbolizan la fertilidad, la prosperidad y la riqueza material. En conjunto, la pintura parece ser un alegato a favor de los valores familiares, la educación, la virtud y el linaje, presentado como una promesa para las generaciones venideras. La complejidad de los símbolos y la teatralidad del escenario sugieren que se trata de una obra destinada a conmemorar un evento importante o a exaltar el estatus social de una familia prominente.