Rijksmuseum: part 4 – Torbido, Francesco -- De heilige familie met de heilige Catharina, 1525
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La figura central es una mujer, presumiblemente identificada por el halo que la rodea, quien sostiene a un niño pequeño. Su expresión es serena, aunque con una ligera sombra de melancolía perceptible en sus ojos. A su izquierda se encuentra un hombre de barba blanca, vestido con ropas sencillas y toscas; su mirada se dirige hacia el niño, transmitiendo una sensación de protección paternal.
A la derecha de la mujer, otra figura femenina, ataviada con un manto oscuro que contrasta con la luminosidad del resto de los personajes, extiende su mano en un gesto ambiguo: ¿ofrece ayuda? ¿Se aparta? Su postura sugiere cierta inquietud o incluso una sutil distancia emocional. Una cuarta figura, también femenina y vestida con ropas claras, se acerca a la mujer central, apoyando su mano sobre su hombro; este contacto físico parece buscar consuelo o apoyo.
El paisaje que sirve de telón de fondo es deliberadamente difuso, dominado por tonos grises y azules que sugieren una atmósfera opresiva o un estado de ánimo turbulento. Se intuyen elementos arquitectónicos a lo lejos – torres o edificios – pero están desdibujados, casi fantasmales. La luz, aunque presente, no es uniforme; ilumina selectivamente a los personajes principales, dejando el resto del escenario sumido en la penumbra.
La disposición de los personajes y su interacción sugieren una narrativa compleja. Más allá de la representación literal de una familia, se percibe una tensión subyacente, un conflicto emocional que permanece sin resolver. El gesto ambiguo de la figura a la derecha, el semblante melancólico de la mujer central, la postura protectora del hombre barbado – todos estos elementos contribuyen a crear una atmósfera de inquietud y misterio. La fruta en primer plano podría interpretarse como un símbolo de abundancia o prosperidad, pero su presencia también puede evocar la fragilidad de la vida y la inevitabilidad de la decadencia. En definitiva, el autor ha logrado plasmar no solo una escena familiar, sino también una reflexión sobre la condición humana, marcada por la incertidumbre, la pérdida y la búsqueda de consuelo.