Rijksmuseum: part 4 – Dijck, Floris Claesz. van -- Stilleven met kazen, 1615
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El conjunto se articula alrededor de una mesa cubierta con un mantel blanco adornado con motivos florales y aves estilizadas sobre un fondo carmesí. Sobre esta superficie se disponen quesos de diversas formas y tamaños, acompañados de frutas como manzanas, peras y uvas, así como pan y frutos secos esparcidos con aparente descuido, aunque en realidad contribuyen a la sensación de abundancia. Una jarra de plata, ligeramente inclinada, completa el inventario de objetos presentes.
La disposición no parece casual; cada elemento está posicionado para maximizar su impacto visual y contribuir a una impresión general de riqueza y prosperidad. La meticulosa representación de las superficies – la rugosidad de la corteza del pan, el brillo ceroso de las manzanas, la textura irregular de los quesos – denota un dominio técnico considerable por parte del artista.
Más allá de la mera descripción de objetos, esta pintura sugiere una reflexión sobre la fugacidad del tiempo y la inevitabilidad de la decadencia. La presencia de alimentos perecederos, aunque representados con gran detalle, alude a su naturaleza transitoria. El pan roto, las cáscaras de nuez dispersas, el vino en la copa – todos estos elementos insinúan un consumo inminente, una pérdida gradual de la abundancia mostrada.
El bodegón, por lo tanto, trasciende la simple representación de alimentos y se convierte en una meditación sobre la vida, la muerte y la vanidad de los placeres terrenales. La riqueza material exhibida contrasta sutilmente con la conciencia implícita de su carácter efímero, invitando a la contemplación del espectador sobre el paso del tiempo y la naturaleza transitoria de las posesiones mundanas. El juego de luces y sombras contribuye a esta atmósfera ambivalente, sugiriendo tanto opulencia como melancolía.