Rijksmuseum: part 4 – Eelkema, Eelke Jelles -- Stilleven met bloemen en vruchten, 1815-1830
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Aquí se presenta una composición de naturaleza muerta que exhibe un dominio técnico considerable en la representación del color y la textura. El autor ha dispuesto una profusa abundancia de flores y frutas sobre una mesa de mármol, creando una escena de opulencia y vitalidad.
El punto focal es un recipiente ornamentado, de forma ovoide y con detalles dorados que sugieren una cierta elegancia y refinamiento. Este contenedor rebosa de una mezcla heterogénea de flores silvestres –pensamientos, lupinos, amapolas– junto a frutos maduros: uvas, melocotones, peras y un ananá. La variedad cromática es notable; los tonos púrpura, rosa, amarillo y verde se entrelazan en una danza visual que captura la riqueza de la naturaleza.
La iluminación es suave y difusa, lo que permite apreciar las sutiles gradaciones de color y el brillo de las superficies. Se observa un juego de luces y sombras que modela los volúmenes de las frutas y acentúa la textura rugosa de algunas flores. La meticulosidad en la representación de los detalles es evidente: cada pétalo, cada hoja, cada grano de uva ha sido tratado con precisión.
En el fondo, se vislumbra un cuadro enmarcado que introduce una capa adicional de complejidad a la composición. La figura representada, presumiblemente una ninfa o una diosa alada, aporta un elemento mitológico y simbólico a la escena. Su presencia sugiere una conexión entre la belleza terrenal de las flores y frutas con el mundo idealizado del arte clásico.
Más allá de su valor estético, esta naturaleza muerta puede interpretarse como una reflexión sobre la fugacidad de la vida y la inevitabilidad del paso del tiempo –el memento mori implícito en la representación de la fruta madura, próxima a la descomposición. La abundancia de elementos también podría aludir a la prosperidad y la generosidad, mientras que el cuadro de fondo evoca una idealización de la belleza y la perfección. La disposición aparentemente caótica de los objetos, sin embargo, está cuidadosamente orquestada para crear un equilibrio visual armonioso. El autor ha logrado capturar no solo la apariencia física de las flores y frutas, sino también su esencia vital y su significado simbólico.