Rijksmuseum: part 4 – Sorgh, Hendrick Martensz. -- De vismarkt, 1650-1670
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El foco principal recae sobre un puesto de pescado, donde un vendedor atiende a varios clientes. Se aprecia una variedad de peces dispuestos sobre hielo, evidenciando la frescura de los productos ofrecidos. Los compradores, vestidos con ropas típicas de la época – sombreros de ala ancha, capas y atuendos burgueses – interactúan con el vendedor, negociando precios o examinando la mercancía. La atención al detalle en las texturas de las telas y la representación de los rostros sugiere un interés por la verosimilitud y la captura de la individualidad de cada personaje.
En segundo plano, se vislumbran edificios altos y estrechos, probablemente parte de una ciudad portuaria. Estos elementos arquitectónicos contribuyen a establecer el contexto geográfico de la escena. A la derecha, barcos amarrados sugieren la conexión directa del mercado con la actividad marítima y el comercio internacional.
La iluminación es difusa, creando una atmósfera realista y ligeramente melancólica. La paleta de colores se centra en tonos terrosos y grises, acentuando la sensación de cotidianidad y autenticidad. El uso de la luz para resaltar ciertos detalles – como los brillos sobre el hielo o las expresiones faciales de los personajes – añade profundidad a la composición.
Más allá de la mera representación de un mercado, la pintura parece aludir a temas relacionados con la prosperidad económica, la vida urbana y la importancia del comercio en la sociedad de la época. La presencia de personas de diferentes clases sociales sugiere una visión inclusiva de la comunidad, mientras que el énfasis en la actividad comercial subraya el papel fundamental del puerto como motor económico. La meticulosa descripción de los objetos cotidianos – los peces, las herramientas del vendedor, la ropa de los compradores – invita a la reflexión sobre la vida diaria y las costumbres de un período histórico específico. Se intuye una cierta observación social, sin juicios explícitos, que permite al espectador inferir aspectos relevantes de la cultura representada.