Largillière, Nicolas de – Portret van een vrouw, volgens traditie Marie-Louise Elisabeth d’Orléans, duchesse de Berry, als Flora, 1690-1740 Rijksmuseum: part 4
Rijksmuseum: part 4 – Largillière, Nicolas de -- Portret van een vrouw, volgens traditie Marie-Louise Elisabeth d’Orléans, duchesse de Berry, als Flora, 1690-1740
Aquí se observa un retrato de una mujer que irradia elegancia y sofisticación, ambientado en un jardín exuberante. La figura femenina, central en la composición, adopta una pose ligeramente girada hacia el espectador, con una mano extendida como si ofreciera o presentara algo. Su mirada es directa, aunque no penetrante, transmitiendo una sensación de serenidad y confianza. El vestuario es sumamente elaborado. Un corpiño rojo intenso se abre en un escote discreto, contrastando con la falda gris perla que cae con fluidez hasta el suelo. Una capa azul celeste, drapeada con maestría sobre sus hombros, añade volumen y dramatismo a la figura. La corona de flores que adorna su cabello, junto con las guirnaldas florales que se entrelazan en su vestido, sugieren una asociación con la mitología clásica, específicamente con Flora, la diosa romana de la primavera y las flores. El fondo es un paisaje boscoso, difuminado para no distraer la atención del sujeto principal. La luz, suave y uniforme, ilumina el rostro y el atuendo de la mujer, resaltando los detalles de su piel y la textura de sus ropas. Se aprecia una meticulosa atención al detalle en la representación de las flores: cada pétalo, cada hoja, está pintado con precisión y realismo. Más allá de la mera representación física, esta pintura parece apuntar a un mensaje sobre fertilidad, belleza idealizada y estatus social elevado. La conexión con Flora implica una asociación con la abundancia, el renacimiento y la prosperidad. El vestuario lujoso y la pose regia sugieren que se trata de una mujer de alta alcurnia, posiblemente miembro de la nobleza o incluso de la realeza. La disposición de las flores no es casual; parecen formar un halo alrededor de la figura, reforzando su aura de divinidad y perfección. La pintura, en su conjunto, funciona como una declaración visual de poder, gracia y conexión con el mundo natural.
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Largillière, Nicolas de -- Portret van een vrouw, volgens traditie Marie-Louise Elisabeth d’Orléans, duchesse de Berry, als Flora, 1690-1740 — Rijksmuseum: part 4
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El vestuario es sumamente elaborado. Un corpiño rojo intenso se abre en un escote discreto, contrastando con la falda gris perla que cae con fluidez hasta el suelo. Una capa azul celeste, drapeada con maestría sobre sus hombros, añade volumen y dramatismo a la figura. La corona de flores que adorna su cabello, junto con las guirnaldas florales que se entrelazan en su vestido, sugieren una asociación con la mitología clásica, específicamente con Flora, la diosa romana de la primavera y las flores.
El fondo es un paisaje boscoso, difuminado para no distraer la atención del sujeto principal. La luz, suave y uniforme, ilumina el rostro y el atuendo de la mujer, resaltando los detalles de su piel y la textura de sus ropas. Se aprecia una meticulosa atención al detalle en la representación de las flores: cada pétalo, cada hoja, está pintado con precisión y realismo.
Más allá de la mera representación física, esta pintura parece apuntar a un mensaje sobre fertilidad, belleza idealizada y estatus social elevado. La conexión con Flora implica una asociación con la abundancia, el renacimiento y la prosperidad. El vestuario lujoso y la pose regia sugieren que se trata de una mujer de alta alcurnia, posiblemente miembro de la nobleza o incluso de la realeza. La disposición de las flores no es casual; parecen formar un halo alrededor de la figura, reforzando su aura de divinidad y perfección. La pintura, en su conjunto, funciona como una declaración visual de poder, gracia y conexión con el mundo natural.