Rijksmuseum: part 4 – Man, Cornelis de -- Het musicerende paar, 1650-1710
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La mujer, vestida con un atuendo rojo adornado con encajes blancos, parece absorta en la melodía que escucha. Su postura es delicada, sus manos reposan sobre una superficie de madera, posiblemente un teclado o un instrumento similar. La expresión en su rostro denota concentración y quizás un ligero deleite.
El hombre, de cabellos canosos y barba abundante, se encuentra de pie junto a ella, sosteniendo un instrumento musical que parece ser una viola da gamba o un violonchelo barroco. Su vestimenta es sobria pero elegante, con un manto oscuro que contrasta con la luminosidad del resto de la escena. Su mirada está dirigida hacia sus dedos mientras interpreta, sugiriendo una profunda dedicación a su oficio.
El fondo presenta una vista urbana a través de la ventana, con edificios y una cúpula que insinúan un entorno urbano próspero. A la izquierda, se vislumbra la figura de otra persona observando desde el interior, añadiendo una capa de misterio a la escena. Un espejo en la pared refleja parcialmente al hombre, creando una sutil duplicación de su presencia y enfatizando su papel central en la composición.
La pintura sugiere un momento de tranquilidad y refinamiento cultural dentro del hogar. La música actúa como catalizador para la conexión entre los dos personajes, evocando una atmósfera de afecto y respeto mutuo. El contraste entre la juventud y la experiencia, el rojo vibrante de la vestimenta femenina y la sobriedad del atuendo masculino, contribuyen a la complejidad de la narrativa visual. La presencia de la ventana y la vista urbana implican un vínculo con el mundo exterior, pero también resaltan la importancia del espacio doméstico como refugio para la cultura y las relaciones personales. La figura observadora en segundo plano podría interpretarse como una representación de la vigilancia social o simplemente como un elemento que añade profundidad a la escena, invitando a la reflexión sobre la naturaleza de la observación y el juicio.