Rijksmuseum: part 4 – Potter, Pieter Symonsz. -- Vanitas stilleven, 1646
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En esta composición, el artista presenta un conjunto de objetos sobre una superficie oscura y pulida que actúa como soporte. La iluminación es tenue, concentrándose en los elementos principales y sumiendo el fondo en la penumbra, lo cual acentúa su carácter simbólico.
Un cráneo humano domina la escena, situado centralmente y ligeramente descentrado hacia la izquierda. Su presencia inmediata evoca la mortalidad y la fugacidad de la vida, un tema recurrente en las vanitas. Junto al cráneo, se observa un globo terráqueo de bronce, cuyo relieve sugiere una representación del mundo conocido, pero también su fragilidad e impermanencia ante el paso del tiempo.
En primer plano, un pergamino enrollado y sellado con cera roja, adornado con un cordón, ocupa un lugar destacado. El sello, con la imagen de un león rampante, podría aludir a una casa noble o a un juramento, sugiriendo temas de honor, legado y poder que también están sujetos a la decadencia. La presencia del pergamino implica conocimiento, comunicación e incluso una historia personal que se desvanece junto con el objeto mismo.
Un cáliz dorado, parcialmente visible detrás del cráneo, añade un elemento de riqueza y posible referencia religiosa o ritualística, aunque su posición oculta sugiere una pérdida o abandono. Pequeños objetos, como lo que parecen ser monedas o sellos adicionales, se encuentran dispersos sobre la superficie, contribuyendo a la sensación de acumulación y eventual desintegración.
La disposición general de los elementos transmite un mensaje de reflexión sobre la transitoriedad de las posesiones materiales, el conocimiento y el estatus social. La combinación de objetos mundanos y simbólicos invita al espectador a contemplar la vanidad de los asuntos terrenales y la inevitabilidad de la muerte. El uso magistral del claroscuro intensifica este mensaje, creando una atmósfera melancólica y meditativa que incita a la introspección sobre el significado de la existencia.