Rijksmuseum: part 4 – Cappelle, Jan van de -- Wintergezicht, 1652-1653
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
A lo largo del plano central, figuras humanas se desplazan sobre el hielo: algunos patinan con aparente despreocupación, mientras otros parecen dedicarse a actividades laborales o recreativas relacionadas con la pesca o el transporte fluvial. La escala de estas figuras es relativamente pequeña en comparación con la inmensidad del paisaje, enfatizando la insignificancia del hombre frente a la fuerza implacable de la naturaleza.
El entorno se compone de una línea de costa irregular, salpicada de pequeñas edificaciones rurales y árboles desnudos que delinean el horizonte. La arquitectura es sencilla, funcional, reflejando la vida cotidiana de una comunidad rural. Los árboles, cubiertos de escarcha o nieve, contribuyen a la sensación general de frialdad y desolación.
El cielo ocupa una parte considerable del lienzo, mostrando un despliegue de nubes grises y amenazantes que presagian posibles nevadas o tormentas. La luz es difusa y tenue, creando una atmósfera opresiva y sombría. La paleta cromática se limita a tonos fríos: azules, grises, blancos y marrones, acentuando la sensación de invierno y aislamiento.
Más allá de su valor descriptivo, la pintura sugiere una reflexión sobre la transitoriedad de la vida y la vulnerabilidad humana ante los elementos. La inmensidad del paisaje helado puede interpretarse como una metáfora de la eternidad o el destino, mientras que las figuras humanas representan la lucha por la supervivencia en un entorno hostil. La aparente tranquilidad de la escena contrasta con la tensión implícita en la fragilidad del hielo y la amenaza latente del clima adverso, invitando a la contemplación sobre la condición humana y su relación con el mundo natural. Se intuye una cierta nostalgia por la fugacidad del tiempo y la belleza austera del invierno.