Rijksmuseum: part 4 – Loo, Jacob van -- Bacchanten-scène, 1653
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En el primer plano, una mujer yacente, con la piel pálida contrastando con los tonos cálidos del entorno, es objeto de la atención de dos figuras masculinas. Uno de ellos, en posición central, vierte un líquido de un recipiente elevado, su rostro inclinado en una expresión que oscila entre la euforia y la embriaguez. La mujer parece recibir el acto con una mezcla de placer y resignación, mientras que la figura masculina a su lado se acerca con una mirada intensa.
El resto del grupo participa en una danza frenética y sensual. Algunos personajes se abrazan o se tiran unos a otros, mientras que otros parecen estar dormidos o desmayados por los efectos del vino. La representación de la anatomía es detallada y realista, aunque idealizada, con énfasis en la musculatura masculina y las curvas femeninas.
La luz juega un papel crucial en la creación de la atmósfera. Un haz luminoso ilumina el grupo central, resaltando sus figuras y creando fuertes contrastes con las zonas más oscuras del bosque. Esta iluminación dramática contribuye a la sensación de misterio y sensualidad que impregna la escena.
Más allá de la representación literal de un festín, la pintura sugiere una exploración de temas como la libertad, el deseo, la embriaguez y los límites entre la razón y la pasión. La exuberancia física y la falta de inhibiciones de los personajes pueden interpretarse como una crítica implícita a las restricciones sociales o morales de la época. El bosque, con su densa vegetación y su atmósfera opresiva, podría simbolizar el mundo natural, salvaje e indomable, en contraste con la civilización y sus normas. La presencia de frutas y uvas, símbolos tradicionales de la fertilidad y el placer, refuerza esta interpretación.
En definitiva, se trata de una obra que invita a la reflexión sobre la naturaleza humana y los impulsos primarios que nos mueven, presentados a través de un lenguaje visual rico en simbolismo y dramatismo.