Rijksmuseum: part 4 – Hoevenaar, Willem Pieter -- De Slijpsteenmarkt te Amsterdam, 1835
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La arquitectura domina la escena a la derecha. Se distinguen edificios altos, característicos de un entorno urbano denso, con fachadas de ladrillo rojizo que exhiben ventanas alargadas y detalles decorativos en piedra. La verticalidad de estas construcciones contrasta con la horizontalidad del mercado y el cielo nublado que se extiende sobre él. La luz, aunque difusa, resalta las texturas de los materiales y crea un juego de sombras que acentúa la sensación de profundidad.
En primer plano, una arboleda ofrece un punto focal natural, atrayendo la mirada hacia el fondo del mercado. Alrededor del árbol se aglomera una multitud de figuras: vendedores ambulantes, compradores, niños jugando, y transeúntes en carruajes tirados por caballos. La variedad de atuendos sugiere diferentes clases sociales y ocupaciones. La presencia de perros callejeros añade un elemento de realismo a la representación.
El mercado se extiende hacia el fondo, donde se vislumbran embarcaciones amarradas junto al muelle. Estas barcas sugieren una conexión directa con el comercio marítimo, componente esencial de la economía local. La atmósfera general es de actividad y movimiento constante, aunque también se percibe cierta melancolía en el cielo plomizo.
Más allá de la mera descripción de un mercado, la obra parece ofrecer una reflexión sobre la vida cotidiana en una ciudad portuaria del siglo XIX. La disposición de las figuras y los edificios sugiere una jerarquía social implícita: la arquitectura imponente representa el poder económico y político, mientras que la multitud bulliciosa simboliza la vitalidad y la diversidad de la población. La inclusión de detalles como los perros callejeros y la ropa desgastada de algunos personajes insinúa las desigualdades sociales presentes en la sociedad de la época. En definitiva, se trata de una representación meticulosa de un momento específico en el tiempo, que invita a la contemplación sobre la complejidad de la vida urbana y sus dinámicas sociales.