Rijksmuseum: part 4 – Collier, Edwaert -- Vanitas stilleven, 1662
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Aquí se presenta una composición de naturaleza muerta que invita a la reflexión sobre la fugacidad de la vida y los placeres terrenales. El autor ha dispuesto un conjunto de objetos sobre una mesa cubierta con un tapiz ricamente decorado, creando una atmósfera de opulencia contrastada con su significado subyacente.
En primer plano, se observa una cornucopia dorada rebosante de frutas y flores, símbolo de abundancia que, sin embargo, sugiere la transitoriedad de la riqueza material. Junto a ella, un cofre abierto revela una profusión de perlas y joyas, elementos asociados con el lujo y el poder, pero cuya belleza es efímera y susceptible al paso del tiempo. Una cadena de cuentas, parcialmente visible, refuerza esta idea de ornamentación que carece de valor intrínseco más allá de su apariencia superficial.
En la parte central, una pila de libros abiertos domina la escena. Uno de ellos exhibe un texto en hebreo, posiblemente aludiendo a la sabiduría y el conocimiento religioso, mientras que otro muestra mapas geográficos, representando la exploración del mundo y la búsqueda de nuevos horizontes. La presencia de una pluma y tinta sugiere la escritura y la documentación, pero también la fragilidad del saber frente al olvido. Un libro con la palabra Vanitas claramente visible en su lomo actúa como un recordatorio directo del tema central de la obra: la vanidad de las ambiciones humanas.
Al fondo, se distinguen instrumentos científicos como un globo terráqueo y una balanza. El globo simboliza el universo y la inmensidad del cosmos, mientras que la balanza representa la justicia y el equilibrio, conceptos fundamentales en la filosofía moral. La presencia de estos objetos sugiere una búsqueda de orden y comprensión en un mundo inherentemente caótico e incierto.
La iluminación es cuidadosamente controlada, con fuertes contrastes entre luces y sombras que acentúan la textura de los objetos y contribuyen a crear una atmósfera melancólica y contemplativa. El fondo oscuro intensifica el impacto visual de los elementos en primer plano, dirigiendo la atención del espectador hacia su significado simbólico.
En conjunto, esta pintura es un memento mori, una meditación sobre la mortalidad y la importancia de valorar lo que realmente importa más allá de las posesiones materiales y los logros mundanos. El artista ha logrado transmitir un mensaje profundo a través de la cuidadosa selección y disposición de objetos aparentemente dispares, invitando al espectador a reflexionar sobre su propia existencia y el significado de la vida.