Rijksmuseum: part 4 – Brescia, Bernardino da -- De heilige Hieronymus, 1500-1520
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Aquí se observa una composición que presenta a un anciano de barba y cabello largos, desnudo parcialmente, inclinado sobre un libro abierto. El hombre está situado en lo que parece ser una gruta o cueva rocosa, iluminada tenuemente desde el exterior. A sus pies, reposa un perro, aparentemente dormido.
La disposición del espacio es notable. La figura central se encuentra a la derecha, ocupando un lugar prominente y atrayendo inmediatamente la atención. A su izquierda, se extiende un paisaje amplio y detallado que contrasta con la oscuridad de la gruta. Este paisaje incluye una costa rocosa, árboles frondosos, estructuras arquitectónicas (posiblemente un castillo o fortaleza) y figuras humanas diminutas en la distancia, sugiriendo una comunidad o civilización lejana. Un barco se alza sobre una montaña, elemento inusual que introduce una nota de misterio e irrealidad.
La iluminación juega un papel crucial. La luz tenue que entra a la gruta ilumina parcialmente el cuerpo del anciano y el libro, creando fuertes contrastes con las zonas más oscuras. Esta técnica acentúa la solemnidad de la escena y dirige la mirada hacia los elementos esenciales: el hombre, el texto y el perro.
El simbolismo es rico y complejo. La desnudez del personaje puede interpretarse como una representación de humildad, renuncia a lo mundano o incluso una referencia a su estado espiritual. El libro abierto sugiere estudio, erudición y la búsqueda del conocimiento divino. La presencia del cráneo sobre el escritorio alude a la mortalidad y la fugacidad de la vida terrenal, un memento mori que invita a la reflexión sobre la existencia. El perro, tradicionalmente asociado con fidelidad y vigilancia, podría simbolizar la lealtad espiritual o la protección divina.
El paisaje distante, con sus elementos arquitectónicos y humanos, introduce una dimensión narrativa más amplia. Podría representar el mundo exterior, las tentaciones terrenales o incluso un paraíso perdido. La inclusión del barco en la cima de la montaña es particularmente intrigante; podría simbolizar un viaje espiritual, la esperanza de trascendencia o una conexión con lo divino que trasciende los límites físicos.
En general, la pintura transmite una sensación de introspección y contemplación. El artista ha logrado crear una atmósfera de recogimiento y misterio, invitando al espectador a reflexionar sobre temas universales como el conocimiento, la fe, la mortalidad y la búsqueda del significado en la vida. La yuxtaposición entre la soledad del anciano en su gruta y la vastedad del paisaje exterior genera una tensión visual que intensifica el impacto emocional de la obra.