Ernst Josephson – Ecstatic Heads
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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El rostro central, el más cercano al espectador, presenta una palidez marcada y una mirada introspectiva que sugiere vulnerabilidad y quizás melancolía. Su piel, delicadamente modelada con pinceladas suaves, contrasta con la intensidad de los rostros circundantes. La ausencia de cabello acentúa su apariencia etérea.
A su izquierda, un rostro masculino, de tez morena y con una expresión que oscila entre el éxtasis y la agonía, domina la escena. La mirada es fija, casi hipnótica, y los rasgos se exageran para transmitir una emoción visceral. La barba incipiente añade una dimensión de virilidad contenida.
En la parte superior derecha, un rostro femenino con cabellos dorados y una expresión serena irradia una luminosidad que lo distingue del resto. La palidez de su piel y el brillo en sus ojos sugieren una belleza idealizada, casi sobrenatural. La presencia de una diadema refuerza esta impresión de nobleza o divinidad.
Finalmente, un rostro barbado, situado en la parte inferior derecha, se presenta con una expresión que parece combinar alegría y sufrimiento. La barba, densa y cuidadosamente pintada, contrasta con la suavidad del resto de los rostros. Su posición más alejada sugiere una perspectiva distante, como si observara la escena desde fuera.
La paleta cromática es limitada, dominada por tonos terrosos, ocres y dorados, que contribuyen a crear una atmósfera opresiva y misteriosa. La técnica pictórica, con pinceladas sueltas y expresivas, enfatiza la emotividad de los rostros y sugiere un estado psicológico alterado.
Más allá de la representación literal, esta pintura parece explorar temas como la dualidad humana, la máscara social y la complejidad de las emociones. La yuxtaposición de rostros con expresiones contrastantes invita a una reflexión sobre la naturaleza efímera del éxtasis y el sufrimiento, así como sobre la capacidad del ser humano para experimentar una amplia gama de sentimientos. La sensación general es la de un teatro interior, donde los personajes representan diferentes aspectos de la psique humana. La ausencia de contexto narrativo específico permite múltiples interpretaciones, invitando al espectador a proyectar sus propias emociones y experiencias en la obra.