Sassetta – St. Anthony Beaten by Devils, panel from the Altarpiece of the Eucharist
Ubicación: National Pinacotheca (Pinacoteca Nazionale), Siena.
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La disposición de los personajes es significativa. A la izquierda, una criatura con características zoomorfas, posiblemente simiescas, se abalanza sobre la figura central, mostrando garras y dientes en una expresión de furia. En el centro, esta última se retuerce en el suelo, aferrándose a un báculo como único apoyo, su rostro denotando dolor y resistencia. A la derecha, otro demonio, con una anatomía más humana pero igualmente amenazante, lo ataca con un gesto agresivo. La interacción entre estos personajes crea una sensación de caos y desesperación.
El paisaje que sirve de telón de fondo es deliberadamente austero y desolador. Las montañas, representadas con tonos verdosos apagados, se elevan imponentes, acentuando la vulnerabilidad del individuo en el centro de la escena. La vegetación escasa y los árboles retorcidos refuerzan la atmósfera opresiva y hostil. El cielo, representado como una banda horizontal de color azul pálido, parece indiferente al sufrimiento que se desarrolla abajo.
Más allá de la representación literal de un ataque sobrenatural, esta pintura sugiere una alegoría sobre la lucha entre el bien y el mal, la fe y la tentación. La figura central, a pesar del tormento físico, mantiene una postura de dignidad y resistencia, lo que implica una victoria espiritual subyacente. El báculo que empuña podría simbolizar la fortaleza de la fe o el apoyo divino en momentos de adversidad.
La iconografía de los demonios es interesante: su variedad de formas y expresiones sugiere la multiplicidad de las tentaciones y los peligros que acechan al individuo. La representación grotesca de estas criaturas busca, sin duda, provocar repulsión y advertir sobre los riesgos del pecado. El uso de una paleta de colores limitada, dominada por tonos terrosos y verdes oscuros, contribuye a la atmósfera sombría y melancólica de la obra. En definitiva, el conjunto transmite un mensaje de sufrimiento, pero también de esperanza y perseverancia en la fe.