Jean Honore Fragonard – Portrait of a Young Lady
Ubicación: Thyssen-Bornemisza Museum (El Museo de arte Thyssen-Bornemisza), Madrid.
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En este óleo sobre lienzo, se presenta el busto de una joven dama, enmarcado dentro de un óvalo oscuro que intensifica la atención hacia la figura central. La paleta cromática es delicada y se centra en tonos pastel: blancos perlados, grises suaves y toques rosados que modelan el rostro y el escote. El fondo, de un verde oscuro casi negro, contrasta con la luminosidad de la piel de la retratada, creando una atmósfera íntima y reservada.
La joven exhibe una mirada directa al espectador, aunque ligeramente inclinada hacia abajo, lo cual sugiere modestia o quizás cierta melancolía. Sus labios están sutilmente entreabiertos, insinuando un gesto apenas esbozado que no revela completamente sus pensamientos. El cabello, recogido en un elaborado peinado de la época, está adornado con perlas y cintas, elementos que denotan estatus social y refinamiento.
El vestido, aunque solo parcialmente visible, presenta una textura rica y compleja, con pliegues y drapeados que sugieren la calidad de las telas utilizadas. El escote pronunciado, sin embargo, no resulta vulgar; más bien, se integra en el conjunto como un signo de feminidad y atractivo dentro de los cánones estéticos del momento.
La pincelada es suelta y vaporosa, especialmente en el tratamiento de la piel y el cabello, lo que confiere a la imagen una sensación de movimiento y vitalidad. La luz incide suavemente sobre el rostro de la dama, resaltando sus pómulos y creando un juego de sombras que acentúa su belleza natural.
Subtextos potenciales: El retrato parece evocar un ideal de feminidad aristocrática, caracterizado por la elegancia, la delicadeza y la contención emocional. La mirada directa, combinada con la postura reservada, podría interpretarse como una invitación a la contemplación o incluso como un desafío silencioso al espectador. La ausencia de elementos contextuales –como joyas ostentosas o símbolos de poder– sugiere que el valor de la retratada reside principalmente en su belleza y su linaje. El formato ovalado, común en los retratos íntimos del siglo XVIII, refuerza la idea de una representación personal y confidencial. Se percibe un énfasis en la juventud y la fragilidad, lo cual podría aludir a la fugacidad de la vida y la importancia de preservar la memoria a través del arte.