Domenico Fiasella – Christ Raising the Son of the Widow of Nain
Ubicación: John and Mable Ringling Museum of Art, Sarasota.
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El hombre de túnica rosada, situado al frente, domina la escena con una postura activa y un gesto extendido hacia el cuerpo inerte. Su rostro, iluminado por una luz intensa, denota concentración y una fuerza espiritual palpable. La disposición de sus manos, una abierta en señal de ofrenda o bendición, y otra ligeramente flexionada, sugiere un acto de intervención divina.
La mujer vestida de negro, arrodillada junto al lecho, expresa con su rostro y postura la desesperación y el dolor de una madre. Su cuerpo se inclina hacia adelante, como si intentara aferrarse a lo perdido. La figura masculina que la acompaña, ataviado con un gorro rojo, parece sorprendido e incrédulo, mientras que la mujer a su lado levanta las manos en señal de asombro y consternación.
El joven revivido, sentado al borde del lecho, se cubre el rostro con sus manos, como abrumado por la experiencia. Su desnudez parcial acentúa su vulnerabilidad y enfatiza la naturaleza trascendental del evento. La palidez de su piel contrasta con los colores vivos de las vestimentas que lo rodean.
El fondo arquitectónico, con sus arcos y columnas, crea una sensación de profundidad y monumentalidad. El cielo azul, visible a través de uno de los vanos, aporta un elemento de esperanza y redención. La luz, proveniente de una fuente no especificada, ilumina selectivamente las figuras principales, acentuando su importancia dramática.
Subyace en la obra una reflexión sobre la vida, la muerte y el poder divino. El contraste entre la desesperación inicial y la resurrección posterior sugiere un mensaje de esperanza y consuelo ante la adversidad. La representación del dolor maternal y la sorpresa colectiva enfatizan la naturaleza humana de la experiencia religiosa. Se percibe una intención de conmover al espectador, apelando a sus emociones más profundas y transmitiendo una poderosa lección moral. El uso de la luz y la sombra contribuye a crear una atmósfera de misterio y solemnidad, invitando a la contemplación y la reflexión.