Rijksmuseum: part 2 – Rijck, Pieter Cornelisz. van -- Keukeninterieur met de gelijkenis van de rijke man en de arme Lazarus, 1610-1620
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En la parte izquierda, el artista ha dispuesto una profusión de carne fresca, pescado, aves y verduras sobre una mesa rústica. Una mujer, vestida con ropas laboriosas pero limpias, trabaja diligentemente en la preparación de los alimentos, mientras que otro hombre, ataviado con un uniforme rojo, parece encargarse del corte de la carne. La abundancia es palpable; el exceso casi abrumador. Se percibe una meticulosidad en la disposición de los elementos, lo que sugiere no solo una escena cotidiana sino también una exhibición deliberada de riqueza y prosperidad.
En contraste, a la derecha, se vislumbra un grupo de personas reunidas alrededor de una mesa ricamente adornada. Sus ropas son elegantes y su actitud denota comodidad y opulencia. La luz que ilumina esta zona es más suave y cálida, creando una atmósfera de intimidad y bienestar. Se intuye una conversación animada, aunque los rostros están parcialmente ocultos por la distancia y la composición.
La presencia de un perro a los pies de la mujer en primer plano introduce un elemento de domesticidad y lealtad, pero también podría interpretarse como un símbolo de dependencia o incluso de pobreza, dado su estado aparentemente descuidado. Los peces esparcidos sobre el suelo, cerca del borde inferior de la composición, añaden una nota discordante a la escena general de abundancia.
La yuxtaposición entre la generosidad mostrada en la preparación de los alimentos y la formalidad del banquete sugiere una reflexión sobre la desigualdad social y la responsabilidad moral. La imagen invita a considerar el contraste entre aquellos que tienen acceso a la abundancia y aquellos que carecen de ella, insinuando quizás una crítica velada a la ostentación y al despilfarro. La disposición de los personajes y objetos parece estar cuidadosamente orquestada para generar una tensión visual y conceptual, incitando al espectador a cuestionar las normas sociales y los valores morales subyacentes a la escena representada. La composición en sí misma, con su equilibrio entre realismo detallado y simbolismo sutil, revela un profundo conocimiento de la psicología humana y una maestría técnica considerable.