Rijksmuseum: part 2 – Solimena, Francesco -- De verheerlijking van de heilige Dominicus, 1710-1785
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En lo alto, una figura central, presumiblemente divina, irradia luz y parece presidir el evento. Su gesto es de bendición o indicación, dirigiendo la atención hacia los personajes que se encuentran debajo. Alrededor de ella, una multitud de almas, ángeles y santos flotan entre nubes doradas, creando una sensación de éxtasis y trascendencia. La paleta de colores en esta sección es cálida, con predominio del amarillo, el dorado y el blanco, acentuando la atmósfera celestial.
Más abajo, un grupo de figuras humanas se agita en una zona más oscura y terrenal. Se distinguen personajes ataviados con hábitos religiosos, algunos sosteniendo objetos simbólicos como cruces o libros. Sus expresiones varían desde la devoción hasta la súplica, sugiriendo una petición o intercesión ante la divinidad representada arriba. En la parte inferior de la composición, se aprecia un grupo de figuras que parecen ser derrotadas o castigadas, con gestos de dolor y desesperación. Su presencia contrasta fuertemente con la alegría y el júbilo del cielo, estableciendo una clara dicotomía entre el bien y el mal, la salvación y el castigo.
La composición es dinámica y teatral, con un uso magistral de la luz para crear profundidad y dramatismo. La perspectiva es ascendente, guiando la mirada del espectador hacia lo alto, enfatizando la idea de elevación espiritual y redención. El autor ha empleado una técnica que combina el realismo en los detalles de las figuras con una idealización de sus formas, buscando transmitir tanto la humanidad como la divinidad de los personajes representados.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas de fe, redención, juicio final y la lucha entre el bien y el mal. La presencia de las figuras religiosas sugiere un contexto religioso específico, posiblemente relacionado con una orden o advocación particular. La disposición de los elementos en la composición invita a la reflexión sobre la fragilidad humana frente al poder divino y la esperanza de salvación que se ofrece a aquellos que buscan la gracia. El contraste entre la luz y la oscuridad refuerza esta idea, simbolizando el camino hacia la iluminación espiritual.