Rijksmuseum: part 2 – Coter, Colijn de -- De bewening van Christus, 1510-1515
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A la izquierda, una mujer joven, posiblemente María Magdalena, inclina su cabeza en un gesto de desesperación silenciosa. Sus cabellos rojizos caen sobre sus hombros, y el velo que cubre su cabello acentúa su rostro afligido. A su lado, otra figura femenina, presumiblemente la Virgen María, sostiene el cuerpo con una intensidad conmovedora. Su atuendo blanco, contrastado por un manto oscuro, enfatiza su papel de consuelo y duelo.
A la derecha, dos hombres observan la escena con expresiones de profundo pesar. Uno de ellos, con una barba prominente y un rostro marcado por la tristeza, sostiene lo que parecen ser los instrumentos utilizados para la crucifixión: clavos de hierro. Su presencia sugiere una conexión directa con el sufrimiento del cuerpo central, implicando quizás su participación en el evento trágico. El otro hombre, más joven, parece contener las lágrimas, mostrando una pena contenida pero igualmente intensa.
La iluminación es dramática y focalizada, resaltando la figura yacente y los rostros de los personajes principales. Las sombras profundas que envuelven la escena contribuyen a crear una atmósfera de solemnidad y dolor. La paleta de colores es rica en tonos oscuros – verdes, marrones y rojos – acentuados por el blanco del atuendo de la Virgen María, lo que intensifica la sensación de luto y sufrimiento.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas universales como la pérdida, el duelo y la compasión. La representación realista de las heridas y la expresión de dolor en los rostros de los personajes sugieren una invitación a la empatía y a la reflexión sobre la fragilidad humana y el sufrimiento inevitable. El uso de los instrumentos de la crucifixión introduce un elemento de culpabilidad y responsabilidad, insinuando que el evento representado es consecuencia de acciones humanas. La composición, con sus figuras apiñadas alrededor del cuerpo central, transmite una sensación de comunidad en el dolor, sugiriendo que el sufrimiento compartido puede ofrecer consuelo y esperanza.